Blog oficial de la Cofradía de la Santa Vera-Cruz de Andújar y Muy Antigua, Pontificia, Ilustre y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Columna, Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista

jueves, 7 de febrero de 2013

ANTE JESÚS ATADO A LA COLUMNA XV - LAS VÍSPERAS DE LA CUARESMA


En el Arrabal Mayor de la ciudad, custodiado en el tiempo impreciso del recuerdo por aquellos ballesteros que defendieron el camino de la Sierra y contenido tras la sublime pieza de rejería realizada por el maestro Bartolomé, se guarda la sangre de Cristo, sublimada en la piel macilenta del Varón de Dolores venerado por nuestra Cofradía de la Santa Vera-Cruz andujareña desde nuestros inicios como Hermandad de Sangre. El Cristo de la Conversión se mantiene firme, aferrado al frío mármol de la columna romana, mientras el martirio de los flagelos quema su carne. El Hijo de Dios nos recibe entre la huella heráldica de las bulas recibidas por aquellos cofrades veracruceros que lo veneraron y acompañaron, incluso derramando su propia sangre, por las calles andujareñas.


Junto a Él, en las Vísperas de la Cuaresma, privada ya de sus atributos de Reina, Nuestra Señora de los Dolores, acompañada por el Evangelista Juan, hace que el espacio se dulcifique y que la luz se haga  prístina llamarada de Esperanza mientras nos anuncia la llegada de los días de la Cuaresma.


Nuestro hermano, Don Óscar Menéndez-Quintana García ha expresado su particular oración orlando el rostro y el torso de la Madre de Dios con tejidos que el maestro vestidor guarda entre su letanía de plegarias y oraciones salmodiadas entre alfileres y delicados pliegues de aire y agua: como si todas las aguas bautismales que han sacramentado a nuestros hijos e hijas se hubieran transformado, durante estas vísperas cuaresmales, en cauce del Cedrón que busca los olivos de Getsemaní, el lugar donde comenzará a derramarse la sangre del Redentor de los hombes. Sangre y Agua; como en su Paso; como en el cuerpo martirizado de su Hijo; como entre los pliegues de su tocado.

El mundo es un hermoso lugar para vivir y crecer. Nuestro deber es hacer de él un lugar mejor.

Ya nos han llegado las Vísperas.  Es el tiempo de la Conversión.

DOMINE LABIA MEA APERIES

ET OS MEUM ANNUNTIABIT LAUDEM TUAM

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