Blog oficial de la Cofradía de la Santa Vera-Cruz de Andújar y Muy Antigua, Pontificia, Ilustre y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Columna, Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista

miércoles, 19 de octubre de 2016

PERSONAJES ILUSTRES EN LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ DE ANDÚJAR. LOS CRIADO Y CASTILLA

Maudilio Moreno Almenara

 
Son tantos los personajes ilustres que han pertenecido a la cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar, que nos vemos obligados a presentar diferentes entregas monográficas. Ya lo hicimos con los Terrones del Caño, descollando como primera figura de este linaje el Obispo D. Francisco Terrones del Caño, confesor del rey Felipe II, y cuyo padre, D. Lorenzo Terrones fue gobernador de la cofradía en varias ocasiones durante la segunda mitad del siglo XVI, en concreto en 1564 y en 1579.
 
Lo primero que hemos de señalar es que la documentación disponible es muy parcial, es decir, no contamos con los libros completos donde se anotaron a los hermanos desde la fundación de la cofradía, que sin lugar a dudas nos habría proporcionado un estudio más completo y distinto del que hacemos. En su lugar, tan sólo tenemos unas diez páginas con una lista que debe abarcar una parte de los hermanos de la cofradía entre los siglos XVI y XVII, por lo que de momento de esta lista venimos extrayendo aquellos nombres de los que existe alguna otra información que nos ayude a entender, siquiera someramente su linaje.
 
 
En esta ocasión haremos un pequeño estudio sobre la familia Criado y Castilla, del mismo modo que antes lo hicimos sobre los Terrones y Caño. Partimos, como decíamos, de datos existentes en el variado archivo de la cofradía de la Santa Vera Cruz y de otros dispersos, que nos muestran en ocasiones la relevancia que adquirieron ellos o sus descendientes directos, a menudo fuera de Andújar.
 
Algunos llegaron a ocupar cargos de prestigio en numerosas instituciones castellanas o incluso en América, lugar que ofrecía enormes posibilidades tanto para el desarrollo profesional como para hacer fortuna, es el caso de los Criado y Castilla como veremos a continuación.
 
 
No cabe duda que para la enorme valía de muchos, Andújar se les quedaba pequeña. A fines del siglo XVI la población de nuestra ciudad alcanzaba escasamente unos 10.000 habitantes. No había nobleza medieval propiamente dicha, es decir, nuestra ciudad no era el centro de un condado, marquesado, ni ducado. Era realenga (propiedad del rey) y por ello los distintos títulos que finalmente surgieron a partir de la segunda mitad del siglo XVII (conde de la Quintería, de Gracia Real, de Agramonte, marqués del Puente de la Virgen, de la Merced, del Cerro de la Virgen....) fueron concesiones que se enmarcan en los programas para paliar las maltratadas arcas reales de Carlos II (1675-1700) y Felipe V (1700-1746) principalmente.
 
Es imposible, por tanto, que uno de estos títulos existiese en el seno de las cofradías andujareñas en el siglo XVI o la primera mitad del XVII (momento que nos ocupa), puesto que aún no se habían creado. Los datos conocidos para la cofradía de Jesús Nazareno, que recibió el sobrenombre de “Señor de los señores” por contar entre su nómina de hermanos a los marqueses del Contadero, del Cerro, de la Merced, de Santa Amalia, de Torre Mayor, del Puente de la Virgen y de Vilanos y los condes de la Quintería, de Agramonte, de Gracia Real, de la Lisea... (TORRES, 1956, 258), son del siglo XVIII, al igual que los del Cristo de la Columna de Santiago, con el marqués de la Merced en 1777, marqués de Vilanos en 1781 y el marqués del Contadero en 1807 (IBID., 1956, 283).
 
Las familias ilustres de fines de la Edad Media lo eran por fortuna económica, en algunos casos al haber acompañado a los reyes en la conquista de territorios a los musulmanes, caso por ejemplo de los Cárdenas y en la gran mayoría de las ocasiones por haber logrado prósperos negocios que finalmente permitieron a algunos de sus descendientes estudiar en universidades de prestigio para ocupar cargos administrativos de relevancia. Los Criado y Castilla forman parte de este segundo grupo, fueron, junto a otros, la “nobleza” de Andújar de buena parte de la Modernidad, y lo hicieron especialmente por sus valías personales, no por cuna. Su legado fue muy importante, valga como ejemplo la joya pictórica de nuestra ciudad, el impresionante cuadro del Greco la Oración en el Huerto, donado por D. Antonio Sirvente de Cárdenas, presidente de la Chancillería de Granada a la iglesia parroquial de Santa María la Mayor a comienzos del siglo XVII.
 
 
Debido a que D. Antonio Sirvente de Cárdenas murió en 1606, fue su sobrino (hijo de su hermano Juan y de su cuñada Dª Mayor Jurado) también llamado Antonio Sirvente, y hermano de la Santa Vera Cruz, quien encargó el retablo mayor de la iglesia de Santa María a Sebastián de Solís, donde quedó instalado el famosísimo cuadro hasta la Guerra civil. Lo hizo, como heredero del patronazgo de la Capilla Mayor de Santa María (DOMÍNGUEZ, 1994, 389).
 
 
No fue el único hermano de la cofradía que fue patrono de una capilla mayor de Andújar. Así, D. Alonso Serrano de Piédrola lo fue de la Capilla Mayor del Convento trinitario de San Eufrasio, uno de los principales de Andújar, que existió en la actual Corredera de Capuchinos, aunque fue derribado hacia el año 1850, debido a la desamortización y tras los graves daños producidos con motivo de la Guerra de la Independencia. Fue además Alcalde en propiedad del Castillo en 1603, pagando por ello 13.000 ducados en un solo plazo (JIMÉNEZ, 2004, 31).
 
 
 
En otros casos fueron hermanos de nuestra cofradía herederos de los fundadores de capillas mayores, como D. Alonso de Valenzuela, hijo de D. Rodrigo de Valenzuela, regidor del Ayuntamiento y patrono de la Capilla Mayor del Convento Mínimas de Jesús María. Alonso de Valenzuela era nieto de D. Luis de Valenzuela,  fundador de la capilla mayor del primer convento de franciscanas mínimas de España, la cual “sacó de cimientos” (PALOMINO, 2003, 194).
 
 
 
Hemos comprobado ya que los patronos de algunas de las principales iglesias de Andújar, o bien sus descendientes o ascendientes fueron hermanos de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, figurando en sus listas de hermanos.
 
En este caso concreto nos centraremos en la figura de D. Andrés Criado, hermano de la cofradía y padre de D. Alonso Criado de Castilla, quien aparece junto con sus descendientes en la ejecutoria de hidalguía mencionada a principios de este artículo, y que como recordaremos fue adquirida por el Instituto de Estudios Giennenses. Su patrimonio era importante pues disponía en aquellos años de una inversión en baldíos en la Sierra de Andújar de 93.750 maravedíes (ARAQUE y SÁNCHEZ, 2006, 180).
 
 
No sólo perteneció a la cofradía D. Andrés, sino también algunos miembros de su familia política. Andrés Criado estaba casado con Marina de Castilla y vivían en la feligresía de San Bartolomé. En las listas de hermanos de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII aparecen: Alonso de Castilla, hijo de Bartolomé de Castilla, así como Alonso de Castilla y Antón de Castilla, hijos de Alonso de Castilla.
 


 
Probablemente tanto D. Bartolomé como D. Alonso fueran hermanos de Marina de Castilla y por tanto, los tres hijos de ambos, mencionados en las listas, eran sobrinos de D. Andrés.
 
Para ayudarnos a entender la proyección de esta familia y su origen, contamos con el inestimable apoyo de la publicación de una ejecutoria de hidalguía, adquirida en el año 2002 en Granada por el Instituto de Estudios Giennenses al anticuario Ignacio Martín Villena (MORALES, 2007, 401). El libro es de un gran valor, tanto por su contenido como por la calidad de su encuadernación y dibujos.
 
 
Una ejecutoria de hidalguía es un título o diploma en que consta legalmente la nobleza de una persona o familia, entendida ésta desde los parámetros propios de la Edad Moderna. El libro contiene el proceso iniciado en 1587 y concluido en 1591 ante la Real Chancillería de Granada, por D. Alonso Criado de Castilla, natural de Andújar.
 
La cuestión no pasaría de un enorme regocijo porque esta valiosa pieza haya pasado a una institución pública sino fuese también, porque a partir de su publicación cabe conocer a estos ilustres personajes que lograron el estatus de hidalgos y su proyección fuera de Andújar a través del prestigio adquirido por los protagonistas de este libro.
 
Todo parece indicar que el linaje Criado procedía de la actual Higuera de Arjona, entonces Higuera de Andújar. De allí eran los ancestros de Juan Francisco Criado Ramírez y de Alonso Criado de Castilla, primos hermanos: el primero padre del beato Marcos Criado (TORRES, 1956, 170) y el segundo, personaje de gran importancia en América y que nos ocupa en este artículo. Juan Francisco Criado era hijo a su vez de Lorente Criado, mientras que Alonso Criado de Castilla lo fue de Andrés Criado, hermano de la cofradía de la Santa Vera Cruz, casado con María de Castilla, y cuya casa estuvo en la collación de San Bartolomé. Los abuelos de ambos fueron Alonso Criado y Elvira Rodríguez, vecinos de Andújar, que habitaron las casas en la collación de San Lázaro de su padre, de nombre también Alonso, casado con María Verdejo, ambos naturales y vecinos de la Higuera (MORALES, 2007, 403).
 
 
Vemos así cómo D. Andrés Criado, hermano de nuestra cofradía, fue tío abuelo del Beato Marcos Criado, denominado mártir de las Alpujarras. En el convento de los Trinitarios de San Eufrasio, en la Corredera de San Lázaro (hoy de Capuchinos), en el barrio que habitasen sus bisabuelos (Alonso y Elvira) se dispuso una imagen del beato, a cuyos pies se leía:
 
El Ilustre mártir y venerado padre, Fray Marcos Criado Notario, natural de la Andújar e hijo de su religiosísimo Convento de la Santísima Trinidad: predicando en La Peza a los Moriscos Mahometanos, rebelados contra el Rey (Felipe II), fue ahorcado de un árbol, con tal disposición, que estuvo sin morir tres días, cantando salmos, siendo apedreado y sacándole el corazón, en el cual estaba grabado el nombre de IESUS....” (TORRES, 1956, 174-175). Así se le representa habitualmente, con su corazón en la mano y grabado en él, el Santo Nombre de Jesús...
 
 
Curiosamente en el correo destinado al Ayuntamiento del domingo 20 de Abril del año 1755 se recibió un sobre en cuyo interior solamente figuraba una estampa del beato andujareño (IBID., 1981, 320) como ésta que reproducimos. Se acordó conservarla en el archivo, a pesar de desconocer porqué se remitió. Unos meses más tarde, el día 1 de Noviembre de ese mismo año se produjo el famoso terremoto de Lisboa que provocó importantes daños en la ciudad, aunque no constan muertes en Andújar por el suceso... Algunos tomaron el hecho como un milagro del beato Marcos Criado. Fue con este terremoto cuando se produjo el desplome de la parte central de la fachada del Ayuntamiento, realizándose a continuación el cuerpo central (CÓRCOLES, 87, 112). Anteriormente eran todo arcos de un extremo a otro.
 
 
Ya en el siglo XVI los Criado enlazaron su familia (en varias ramas) con los Párraga, Cárdenas, Salcedo y Piédrola, grandes linajes de Andújar en aquellos momentos. Encontramos así el testamento de Ana Criado y Salcedo en el año 1593, o diez años más tarde el de su hermano Lorenzo. En 1607 a Pedro Cárdenas Criado y su hermana Catalina vendiendo bienes; en 1581 a Juan Criado de Párraga, con inversiones en la Sierra de Andújar por valor de 160.000 maravedíes (ARAQUE Y SÁNCHEZ, 2006, 179). En el siglo XVII también enlazaron su familia con los Palomino, en la persona de Francisco Criado Palomino, clérigo en el año 1633, o con los Piédrola, en Juan Criado Piédrola, escribano público de Andújar (PALOMINO, 2003, 216) que el día 11 de Abril de 1605 firmó la concordia de la cofradía de los Nazarenos con el convento de la Trinidad o de San Eufrasio (TORRES, 1956, 255) por la cual se le cedían varias capillas del convento de trinitarios para instalar sus imágenes, una vez producido el traslado desde el de carmelitas.
 
 
Vemos pues que fue una familia con intención clara de emparentar, desde su llegada a la ciudad, con algunas de las grandes familias de nuestra ciudad, amparadas por su holgada situación económica.
 
En cuanto a los Castilla, en la concordia franciscana del año 1579 aparece Pedro de Castilla como oficial de la cofradía. Las copias de la escritura original las sacó en el año 1681 el escribano público D. Manuel de Morales y Criado. También figura como fundador de la escuadra de Jesús de la Columna Eufrasio de Castilla, como el más antiguo de dicha hermandad, en concreto desde el año 1662. En 1684 aparece en la Junta de Gobierno de la Vera Cruz D. Francisco de Castilla,
 
Entre 1801 y 1803 fue gobernador de la cofradía D. Ignacio de Ximena y Criado. Entre 1823 y 1824 gobernador Andrés de Castilla. También encontramos entre los frailes trinitarios del año 1669 en Andújar a Fray Juan de Castilla (PALOMINO, 2003, 222). 
 
No hay aún ningún estudio específico sobre este linaje andujareño. No obstante y a partir de los datos contenidos en la ejecutoria de hidalguía, más otros que hemos localizado en diferentes publicaciones hemos reconstruido parte de su árbol genealógico, teniendo como principal referencia la rama de los Criado de Castilla. Aunque dos de los hijos de Andrés Criado y de María de Castilla, Alonso y Manuel, pasaron a Indias y sus hijos desarrollaron ramas en otras ciudades castellanas, no volviendo a la ciudad, pensamos que hubo un tercer hermano menor, llamado Juan, que sí tuvo descendencia en Andújar. Debió derivar en Ana Criado y Caño, fallecida en el año 1745, mujer del regidor Manuel Cañete Marmolejo, e hija de Francisco Criado y Caño y Juana Criado de Castilla (IBID., 2003, 247).
 
 
Una de estas ramas andujareñas debió construir en el siglo XVIII el palacio llamado de los Coello de Portugal, en la calle Maestra, que ostenta el escudo de los Criado en la fachada de la calle de D. Gome.
 
 
No obstante la presencia de este palacio en la collación de San Miguel, buena parte de la familia debió vivir en el barrio de San Bartolomé, así, sabemos el caso del licenciado Juan de Esquina, esposo de Ana Cárdenas Criado, en cuyo testamento dejó escrita su voluntad de enterrarse en la sepultura de sus padres en la nave mayor de San Bartolomé (no en la capilla mayor que era privilegio de los Terrones del Caño) (PALOMINO, 2003, 148). El lugar elegido dentro de la iglesia no era otro que el existente bajo esta magnífica bóveda:
 
 
Ambos cónyuges crearon un vínculo patrimonial del que sería heredero el Conde de Gomara, de cuyos índices de archivo hemos obtenido algunos de los datos que aquí hemos expuesto.
 
Una vez esbozada la importancia de este linaje en Andújar, nos centraremos en concreto en una de las ramas no desglosada hasta el momento, en concreto en la figura de D. Andrés Criado, hermano de la cofradía y padre de D. Alonso Criado de Castilla, quien aparece junto con sus descendientes en la ejecutoria de hidalguía mencionada a principios de este artículo, y que como recordaremos fue adquirida por el Instituto de Estudios Giennenses.
 
No sólo perteneció a la cofradía D. Andrés, sino también algunos miembros de su familia política. Andrés Criado estaba casado con Marina de Castilla y vivían en la feligresía de San Bartolomé. En las listas de hermanos de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII aparecen también: Alonso de Castilla, hijo de Bartolomé de Castilla, así como Alonso de Castilla y Antón de Castilla, hijos de Alonso de Castilla. Probablemente tanto Bartolomé como Alonso fueran hermanos de Marina de Castilla y por tanto, los tres hijos de ambos, mencionados en las listas, fuesen sobrinos de D. Andrés.
 
Pero el más sobresaliente de la familia Criado y Castilla fue el hijo mayor de Andrés, llamado Alonso, que debió pasar su niñez en Andújar, siendo bautizado posiblemente en la iglesia de San Bartolomé.
 
Debió doctorarse en Derecho fuera de Andújar, quizás en Granada, como era habitual en aquellos momentos. En 1575 emigró a América, pasando buena parte de su existencia allí. En la ejecutoria de hidalguía del Instituto de Estudios Giennenses aparece un retrato de este ilustre andujareño:
 
 
Al año siguiente se casó con la hija del ya fallecido presidente de la Audiencia de Panamá, Dª Casilda de Vera, (MORALES, 2007, 403), natural de Mucientes (Valladolid). Tras su estancia en Panamá viajó a Lima (Perú) para ocupar el cargo de oidor (similar a un juez) de su Audiencia. Debió ser en esos momentos cuando recibió a su hermano Manuel Criado en Lima, ya que sabemos que este último embarcó para ir a Perú el 8 de Marzo de 1582.  En 1590 D. Alonso se trasladó a Guatemala donde presidió la Real Audiencia, Gobernador y Capitán General hasta 1611, año de su fallecimiento.
 
 
Allí llegó a ser Consejero supernumerario del Real y Supremo Consejo de Indias, escribiendo un afamado libro: “Sumaria Descripción del Reino de Tierra Firme, del año 1575. Por su formación como abogado y su condición de oidor durante muchos años, además de otros cargos, logró hacer una notable fortuna en aquellas tierras.
 
Sabemos que estando en Guatemala solicitó la tenencia del Castillo de Andújar, según consta en expediente de la Real Biblioteca de Madrid. No obstante la petición, el título lo logró finalmente D. Alonso Serrano Piédrola en 1603, pagando por ello 13.000 ducados en un solo plazo (JIMÉNEZ, 2004, 31).
 
Fue hijo único de su matrimonio con Dª Casilda, Andrés Criado de Castilla, de igual nombre que su abuelo y nacido en Andújar. Fue Capitán General de la provincia de Guatemala en la vejez de su padre. Tras la muerte de su progenitor volvió a España, pasando unos años en Madrid. Alcanzó la dignidad de caballero de la Orden de Santiago en 1617, y ostentó, entre otros cargos, el de corregidor en Jerez de los Caballeros y Valladolid y finalmente gobernador de Ocaña (Toledo), donde falleció (MORALES, 2007, 403). En el mismo documento de hidalguía figura también el retrato de D. Andrés.
 
 
Se casó con Dª Luisa de Aguilera, natural de Madrid, y tuvo al menos dos hijos, llamados Juan y Alonso, que aunque eran también caballeros de la Orden de Santiago, renunciaron a sus privilegios para hacerse frailes y fundar el Convento de San Alberto de Carmelitas Descalzos de Ocaña (Toledo).
 
 
Hemos visto a lo largo de estas líneas las posibilidades de conocimiento de la genealogía de nuestros antiguos hermanos o sus descendientes a partir del hallazgo de un documento clave, como es la ejecutoria de hidalguía del Instituto de Estudios Giennenses. Nos acerca a la figura de D. Alonso Criado de Castilla, andujareño de nacimiento y persona de gran relevancia en la Centroamérica de la transición entre los siglos XVI y XVII, cuya firma es bien conocida por la correspondencia oficial que de él se conserva. En ella lo hace, indicando expresamente “...su yndigno servidor..."
 
 
No cabe duda que desde su fundación y hasta mediados del siglo XVII muchas de las grandes personalidades de Andújar pertenecieron a nuestra cofradía como vamos conociendo. Sin embargo, en el siglo XVIII buena parte de los grandes linajes, ya nueva nobleza de título, se trasladaron a otras cofradías penitenciales como la de Jesús Nazareno, al amparo del convento trinitario de San Eufrasio, que aunque no mayor que el franciscano, sí que gozó de un más público prestigio por albergar la reliquia de nuestro patrón. Fue aquella que precisamente el obispo D. Francisco Terrones trajo a nuestra ciudad, cuyo progenitor Lorenzo Terrones fue hermano de nuestra cofradía, al igual que el padre de D. Alonso Criado de Castilla, Andrés Criado. Ya hemos comentado que el sobrino de Andrés, fue el beato, mártir trinitario de las Alpujarras Marcos Criado. Unas coincidencias históricas entre cofradía de la Vera Cruz y convento de trinitarios de Andújar, que llevaron incluso, avatares del destino, a que nuestra actual imagen de Jesús Nazareno tuviera como primera sede inesperada en Andújar el edificio que sustituyó al convento de la Trinidad, en la Corredera de Capuchinos.
 
 
Ciertamente unas coincidencias llamativas, como también que el primer patrono de la capilla mayor del convento de San Eufrasio, como ya hemos mencionado, fuese D. Alonso Serrano de Piédrola, hermano de nuestra cofradía.
 
Poco a poco vamos conociendo más aspectos de las vidas de estos personajes ilustres que pertenecieron a nuestra cofradía. Son detalles para conocer mejor la causa del título de ilustre del que goza nuestra cofradía, precisamente porque a ella han pertenecido numerosas personas que lo fueron en sus vidas personales y que engrandecieron a la vez a nuestra corporación y a nuestra “patria chica”. Como hemos enfatizado a menudo, la Historia de nuestra cofradía está íntimamente ligada a la de Andújar a través de muchos de sus hermanos. Su legado, una veces conservado y otras no, fue sin embargo disfrutado con intensidad por nuestro paisanos durante siglos, como ahora, desde la viveza de esta corporación reivindicamos con la misma intensidad su memoria.  


BIBLIOGRAFÍA.

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DOMÍNGUEZ CUBERO, J. (1994): “La colección de pinturas de D. Antonio Sirvente de Cárdenas, presidente de la Chancillería de Granada (1597-1606)”, Boletín del Instituto de Estudios Giennenses nº 153, 1, págs. 387-403.

JIMÉNEZ ESTRELLA, A. (2004): “El precio de las almenas: ventas de alcaldías de fortalezas reales en época de los Austrias”, en Revista de Historia moderna nº 22 Anales de la Universidad de Alicante, págs. 7-72.

MORALES BORRERO, M. (2007): “La ejecutoria de Hidalguía obtenida por don Alonso Criado de Castilla y su hijo don Andrés”, Elucidario nº 3, Seminario Bio-bibliográfico Manuel Caballero Venzelá, págs. 401-405. 

PALOMINO LEÓN, J. A. (2003): Ermitas, Capillas y Oratorios de Andújar y su término, Jaén.

TORRES LAGUNA, C. (1956): Andújar Cristiana, Andújar (Jaén).

TORRES LAGUNA, C. (1981): Andújar a través de sus actas capitulares (1600-1850), Jaén.

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