viernes, 21 de febrero de 2014

LA BÓVEDA DEL ACTUAL SAGRARIO DE LA IGLESIA DE SAN BARTOLOMÉ DE ANDÚJAR Y LAS LETANÍAS LAURETANAS

Maudilio Moreno Almenara

Ya el pasado año hicimos un estudio sobre la antigua cofradía de Nuestra Señora de la Concepción de San Bartolomé. Pensamos, siguiendo a Domínguez Cubero y a Torres Laguna, que dicha cofradía se estableció en la capilla que actualmente es el Sagrario de San Bartolomé. En esta segunda entrega queremos hacer un estudio más profundo de este bellísimo espacio mariano, que como veremos a continuación se inspira con claridad meridiana en un libro, publicado por primera vez en el año 1742, sobre las Letanías Lauretanas[1] cuyo autor fue Francisco Javier Dornn.[2]



Este libro no tendría mayor trascendencia iconográfica si no fuese porque en él aparecen un número importante de ilustraciones, realizadas por los hermanos Joseph y Joanne Klauber, sobresalientes grabadores de la escuela de Augsburgo. Gracias a la enorme difusión de esta obra, pintores y escultores se inspiraron en los grabados para copiarlos o reinterpretar su iconografía a la hora de crear sus obras.




 Son muchas las obras conocidas deudoras de esta serie de grabados dedicados a las Letanías Lauretanas, una amplia oración para la Santísima Virgen, en la que a modo de metáforas, se simboliza a la Madre de Cristo con numerosas formas. Asimismo, se le atribuyen virtudes y poderes que ensalzan su figura, aumentando el concepto apocalíptico legado por San Juan Evangelista. Una muestra de esta influencia es la Inmaculada de Juan de Espinal de la Fundación Lázaro Galdeano de Madrid (FERNÁNDEZ, 2004, 47).


                
Con mayor claridad aún se aprecia en la sillería del coro de la Basílica de la Virgen de Guadalupe en Méjico. La Virgen de Guadalupe no es otra que la Inmaculada Concepción de María.



También encontramos esta fuente de inspiración en el artesonado de la capilla de la Inmaculada del Hospital de Zacán en Méjico. 




La expansión de esta iconografía en Hispanoamérica no sólo se produjo en Méjico, sino también en Perú. Buena muestra de ello es el cuadro titulado Mater Inviolata del Museo de Cuzco, pintado en el siglo XVIII por Antonio Vilca.


                 
Por los ejemplos que hemos visto, el libro de las letanías lauretanas de Francisco Javier Dornn, y sobre todo los grabados de los hermanos Klauber, sirvieron de base iconográfica para cuadros, sillerías y artesonados, habitualmente vinculados al tema de la Inmaculada Concepción.
Quizás fue el grabado titulado Mater Inviolata, con la cinta circular en la que se representan los signos del zodíaco el que tuvo mayor éxito como fuente de inspiración, llegando incluso a singularizarse los signos del zodíaco en algunas capillas dedicadas a la Inmaculada, como es el caso del Hospital de la Inmaculada y San Juan Bautista de Tarifa (PÉREZ-MALUMBRES y HEREDIA, 2011, 22-24).
La espectacular bóveda del actual Sagrario de San Bartolomé es un homenaje, como veremos, a estas Letanías Lauretanas de Dornn, y cubre una capilla que perteneció a la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción, según comprobamos el pasado año.
Se trata de un espacio único en Andalucía, y probablemente el mejor homenaje a estas Letanías de España.
Su estado de conservación no es bueno, aunque aparentemente no se aprecian desprendimientos, sí hay afecciones por combustión (posiblemente porque en algún momento el retablo que presidía la capilla ardió), por humedad, pérdida de algunos relieves, policromía, etc. Asimismo, en detalle se aprecian algunas grietas que amenazan pérdidas mayores. Es pues necesario restaurar con prontitud este espacio mágico y único, si no queremos lamentar su desaparición.[3]


Aparte de su decoración abigarrada, propia del último tercio del siglo XVIII, destacan los veinte tondos con relieves inspirados en las Letanías. Cuatro se encuentran en las pechinas, ocho en el encintado de la bóveda y ocho decoran la bóveda propiamente dicha.
Pero veamos en detalle la inspiración de los relieves en los grabados de los hermanos Klauber:
En la que hemos denominado pechina nº 1 se aprecia claramente el grabado titulado MATER INVIOLATA. Se observa el círculo zodiacal envolviendo la cabeza de la Santísima Virgen, el ángel sosteniendo el espejo, el Espíritu Santo en forma de paloma y el sol tras la cabeza de la Virgen. Este relieve muestra con claridad signos de haber sufrido la acción del fuego, especialmente en el ángel inferior que sujeta un ancla, atributo propio de la Esperanza.   

En la que hemos denominado pechina nº 2, y aunque la fotografía está algo borrosa, se aprecia claramente la inspiración en otro grabado, éste titulado MATER INTEMERATA. El Niño Jesús está bastante deteriorado, no conservándose tampoco la mano izquierda de la Virgen.


En la pechina nº 3 aparece el grabado denominado MATER AMABILIS. Un ángel sostiene el tondo donde se dispone la Virgen abrazando al Niño. Al fondo se observa un personaje sobre un camello.

En la pechina nº 4 está representado el grabado SPECULUM JUSTITIA. En este caso en lugar del espejo se ha representado el escudo de los Borbones, probable alusión a la proclamación por el rey Carlos III en el año 1760 de la Inmaculada como patrona de España y sus dominios (PÉREZ-MALUMBRES y HEREDIA, 2011, 21).

En el encintado de la bóveda se representan hasta ocho relieves, hemos seleccionado cuatro que muestran claramente su inspiración en los grabados de los hermanos Klauber. El primero estaría basado en el grabado titulado SANCTA MARÍA. Se aprecia con cierta claridad el ángel en posición horizontal y los dos personajes inferiores.[4] 
El siguiente se basa en el grabado S. DEI GENETRIX, con la escena del nacimiento de Jesús en la parte inferior.

Ocupando el espacio central, sobre la corona metálica aparece el relieve deudor del grabado titulado SANCTA TRINITAS UNUS DEUS. Se observa con claridad la gran A, y la letra B, algo más pequeña bajo el travesaño de la A.

El último que hemos seleccionado de este encintado es el relieve inspirado en el grabado titulado MATER CASTÍSIMA, en el que destaca la Santísima Virgen con el Niño en la copa de un árbol, situándose en un lateral el pozo.

En la bóveda identificamos a continuación los ocho relieves. El primero sería una versión del grabado titulado CHRISTE ELEISON. Se identifica con claridad por la presencia de la Santísima Virgen en un lateral con el manto volando sobre las cabezas de San Francisco y Santo Domingo, que aparecen arrodillados en un lateral.

El siguiente se inspira en el grabado titulado CHRISTE AUDI NOS. En este caso aparece la Santísima Virgen rodeada de ángeles que sostienen letreros.
Otro de los relieves se inspira, aunque con ciertas variantes, en el grabado titulado KYRIE ELEISON. La identificación queda aclarada por el personaje inferior que está adorando el Santísimo, así como por la caída en la cortina que a la derecha de la Virgen, sostiene un ángel.

El cuarto relieve está basado en el segundo grabado KYRIE ELEISON en el que aparece un personaje arrodillado junto a una escalinata escoltada por leones. Remata el cortinaje en el que aparece la Virgen una corona. 
El quinto relieve está basado en el grabado titulado SPIRITUS SANCTE DEUS. Es un relieve de extraordinaria calidad, muy superior a otros en su ejecución. Aparece una persona en un lateral cubierta con un tocado y una capa, mientras, la Virgen parece hablar con ella.
El sexto relieve está inspirado en el grabado CHRISTE EXAUDI NOS. Aparece la Sagrada Forma, que inspira a la Virgen para emitir mensajes hacia los fieles.

El séptimo relieve, de nuevo de una extraordinaria calidad, aunque deteriorado, se inspira en el grabado PATER DE COELIS DEUS. Aparece Dios Padre junto a la Santísima Virgen y en la parte inferior izquierda un papa.
El último relieve, nuevamente de una calidad extraordinaria, refleja su parentesco con el grabado FILI REDEMPTOR MUNDI DEUS. Aparecen Dios Padre, Jesucristo con su cruz y la Santísima Virgen en un lateral. Abajo una serie de personas que miran hacia arriba.
Hemos interpretado en estas breves líneas la mayor parte de los relieves de la bóveda de la Inmaculada de San Bartolomé, actual Sagrario, cotejándolos con las imágenes de las Letanías Lauretanas de Francisco Javier Dornn, creadas por los hermanos Klauber. Se trata de uno de los más impresionantes homenajes a la Santísima Virgen de Andalucía. Conocedores del magnífico tesoro que alberga nuestra parroquia, y deseando recoger el vetusto testigo inmaculista de nuestra ciudad, la Cofradía de la Santa Vera Cruz estrenó en este año 2013 los cirios blancos que acompañan a la Santísima Virgen de los Dolores. Estos cirios se han querido transformar en plegarias, en oraciones, incorporando los grabados de los Klauber en los que se inspira la bóveda de Nuestra Señora de la Concepción de San Bartolomé. Se trata de un homenaje a las Letanías Lauretanas, bellísima oración a la Santísima Virgen Inmaculada. Una singularidad de una cofradía que ama la Historia de Andújar y que la muestra con el orgullo de quien está próxima a cumplir su sexto centenario de fundación.    


BIBLIOGRAFÍA.

FERNÁNDEZ GRACIA, R. (2004): “Algunas representaciones inmaculistas hispanas del siglo XVIII. Fuentes gráficas y literarias de los defensores del misterio concepcionista”, Anuario de Historia de la Iglesia, año/vól. XIII, págs. 45-65.

PÉREZ-MALUMBRES LANDA, A. y HEREDIA FLORES, V. M. (2011): “Apuntes para la interpretación iconográfica de la capilla del hospital de la Inmaculada Concepción y San Juan Bautista de Tarifa”, Patrimonio Monumental Aljaranda 82, págs. 13-27. 





[1] Las Letanías Lauretanas fueron aprobadas por el Papa Sixto V en 1587.
[2] La segunda edición, que es la que aparece en la lámina es del año 1758. La traducción al español se editó en Valencia en el año 1768.
[3] Las fotografías de la bóveda han sido realizadas por Jorge Rodríguez, a quien queremos desde aquí agradecerle su colaboración en este trabajo. También agradecemos a nuestro párroco D. Juan Francisco Ortiz González las facilidades mostradas para fotografiar la antigua capilla de Nuestra Señora de la Concepción.
[4] Pedimos disculpas por que algunas de las fotografías de los relieves no tienen una calidad óptima. Las condiciones de luz no son las ideales en algunos casos, así como el ángulo. No obstante, las hemos incluido por su interés a la hora de interpretar su iconografía. 

viernes, 14 de febrero de 2014

CONFERENCIAS CON MOTIVO DEL IV CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DEL OBISPO TERRONES DEL CAÑO




El pasado año, una de las entradas de nuestro blog era un artículo en homenaje al 450 aniversario del fallecimiento de  D. Francisco Terrones del Caño (1551-1613), hijo del gobernador de la cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar, D. Lorenzo Terrones. Lo titulábamos la efigie de D. Francisco Terrones porque habíamos encontrado un retrato suyo en los fondos del Museo de Bellas Artes de Granada y porque nos parecía esencial dar a conocer el rostro de uno de los personajes más sobresalientes que ha dado nuestra ciudad.

Este año y durante este mes de Febrero, el Excmo. Ayuntamiento de Andújar ha organizado un ciclo de conferencias dedicadas al que fue obispo de Tuy y de León y confesor del rey Felipe II. Participan en ellas cuatro prestigiosos historiadores que nos ofrecen un panorama completo y muy interesante de la vida, obra y de la época que le tocó vivir, uno de los momentos más sobresalientes de la Historia de España.



En el díptico que anuncia las jornadas se ha reproducido el retrato dado a conocer a través del blog de nuestra cofradía, que va tomando, en sus contenidos, una dimensión mayor a través del nuevo programa de difusión de nuestra Historia que hemos puesto en marcha a partir de la exposición Lignum Viride, celebrada en nuestra parroquia de San Bartolomé en el año 2012, y que, por lo que se comprueba, va dando sus frutos. De manera periódica seguiremos incorporando nuevas entradas con contenidos históricos, que pretendemos sean variadas y equilibren el fin divulgativo con el rigor histórico.  

Aparte de estos contenidos, seguiremos incluyendo al menos un artículo de investigación histórica sobre la Santa Vera Cruz de Andújar en nuestro boletín anual Lignum Crucis, cuyos números anteriores están disponibles en formato PDF en nuestra página web para investigadores y público en general.

Pensamos que este programa es coherente con nuestra dilatada Historia, que se aproxima poco a poco a su sexto centenario, así como una responsabilidad asumida y querida, previa a la citada efeméride. En este sentido, queremos invitar a quienes dispongan de datos o noticias históricas sobre nuestra cofradía o sobre las distintas sedes de la cofradía: parroquia de San Bartolomé y convento de San Francisco de Asís principalmente, tengan a bien contactar con esta cofradía, al fin de poder integrarlos en este programa de manera anónima, si así se desea, o integrar sus aportaciones con entradas firmadas, pues nuestro fin no es otro que poder ir incorporando más aportaciones a este programa de investigación histórica. La entrada podría ser una simple foto con algún pequeño comentario, una referencia en algún documento localizado o un artículo extenso, lo que sea. Cualquier aportación será bien recibida y será eternamente agradecida por esta cofradía. En cuanto al límite cronológico, pensamos que la documentación debería hacer referencia principalmente a la cofradía antes del año 1990 en que se reorganizó, pues la vida posterior a esa fecha está aún reciente en nuestra memoria y viene quedando reflejada igualmente en nuestro boletín Lignum Crucis. No es necesario ser experto en Historia, cualquiera puede hacerlo.

Muchas gracias a todos, tanto a los lectores como a los interesados en este programa de difusión de la Historia de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar.   

Maudilio Moreno Almenara
Diputado Mayor de Gobierno y archivero de la Cofradía

viernes, 10 de enero de 2014

LA IMAGEN DEL CRISTO DE LA COLUMNA DE LA VERA-CRUZ, DE ANDÚJAR, INSPIRADO EN EL TITULAR HOMÓNIMO DE LAS CIGARRERAS DE SEVILLA

Maudilio Moreno Almenara

Nuestra imagen del Cristo de la Columna no está inspirada en el antiguo titular que la cofradía tuvo antes de la Guerra Civil. Este dato es seguro si comparamos nuestro titular con la única representación que tenemos de la antigua imagen que aparece en una vara que nuestra cofradía aún conserva. La pieza podría fecharse en la transición entre los siglos XIX y XX, existiendo piezas sevillanas similares encargadas hacia 1907.

 

A pesar del pequeño tamaño de la vara, ésta se realizó con minucioso detalle, casi con toda seguridad a partir de una fotografía del Cristo de la Columna. La imagen muestra algunas particularidades coincidentes con los inventarios de bienes, como la disposición de un faldellín o paño de pureza superpuesto, y una cabellera también sobrepuesta que cae sobre los hombros. Pero lo más llamativo es la presencia de una corona de espinas, cuestión incorrecta desde un punto de vista evangélico, pero que sin embargo se le disponía a la imagen para ajustar la peluca. Es evidente que de haber sido una representación idealizada, nunca se habría puesto este detalle por su incorrección, ya que la corona se le dispuso a Cristo algo después del pasaje del azote, lo que confirma que se trata de una imagen realista, que muestra una singularidad propia de la cofradía y por ello, es una representación real de la antigua imagen que ésta poseía. No es extraña esta altura de columna (a la altura de la boca de la imagen) sin remate, ni la posición de las manos o la cabeza, pues existen imágenes realizadas a fines del siglo XVI, como el Cristo de la Columna conservado en la iglesia de San Basilio de Córdoba, que aunque muy repintado, entronca formalmente con la representación de la vara.




La simple comparación de la imagen actual con este documento histórico deja claro que nada tienen que ver, y que por tanto, la nueva imagen del Cristo de la Columna, realizada entre los años 1943-1944, no se inspiró en el antiguo titular destruido durante la Guerra Civil. Las mayores diferencias se observan en tres detalles: la posición de la cabeza, la de las piernas, y la altura de la columna.



La principal razón que explica que no se copiase la recientemente destruida imagen del Cristo de la Columna es que la nueva no fue encargada por la Junta de Gobierno de la Cofradía, sino por Dª Concepción Mármol, por lo que en ningún momento se debió pedir al escultor e imaginero Juan Blanco Pajares que hiciese una copia del titular desaparecido. Esta donación queda aclarada en el acta del cabildo celebrado por la cofradía el día 27 de Marzo de 1944, del que mostramos un detalle:


Es así como el imaginero realizó una obra sin deuda formal o condición estilística previa, quedando pues a libertad del artista el resultado final de la escultura.



A pesar de haber nacido en Don Benito (Badajoz), Juan Blanco pasó buena parte de su vida en Sevilla, trabajando en obras destacadas realizadas en poblaciones muy próximas a la capital, como el monumento al Sagrado Corazón de San Juan de Aznalfarache. Aparte, colaboró también con el imaginero Antonio Castillo Lastrucci, que por aquel entonces tenía un enorme taller del que salieron una gran cantidad de imágenes para toda Andalucía, en especial, para toda la parte occidental.



Pensamos que fue esta vinculación profesional sevillana del escultor la que marcó la fisonomía de nuestra imagen del Cristo de la Columna, ya que el modelo debió ser, como veremos a continuación, el titular de la popular cofradía trianera de Las Cigarreras.
Quizás los más jóvenes se extrañen de nuestra hipótesis, ya que la actual imagen, salida de la gubia de Francisco Buiza, dista mucho de nuestra imagen del Cristo de la Columna. Hemos de explicar, que la actual configuración del misterio sevillano ha ido cambiando mucho a lo largo del siglo XX. La última modificación ha sido la sustitución de las figuras del misterio (sayones y soldados) realizadas por el imaginero José Antonio Navarro Arteaga que fueron presentadas públicamente en el año 2003.


Sin embargo, no nos referimos a este titular de Las Cigarreras, que fue realizado en 1974, sino al anterior, es decir, a la imagen del año 1602 que talló Amaro Vázquez y que procesionó durante dos largas etapas: de 1602 a 1891 y de 1938 a 1972.
Fue, desde luego el titular por excelencia de la cofradía de las Cigarreras, ya que la imagen salió en Semana Santa durante más de tres siglos. Algunas fotografías de la década de los cincuenta del siglo pasado nos muestra la estampa del paso por aquel entonces, del que ya no queda nada en el actual.   



La imagen sufrió los avatares propios de muchas esculturas antiguas, es decir, fue restaurada y modificada en varias ocasiones. Así, en 1772 fue reencarnada por Vicente Alanís, desapareciendo las antiguas veladuras. En 1829 se sustituyó la cabellera de madera por una de pelo natural, volviéndosele a retallar a finales del siglo XIX. En 1940 fue retocada también por José Rivera e Infantes Reina (RODA, 1991, 203).
En 1877 se hizo un primer intento de sustituir la imagen, que finalmente se frustró. El motivo era que la imagen no respondía “en su actitud ni la expresión de su rostro a los acervos tormentos de que fuera víctima en el acto de sus azotes”. Es evidente que la cofradía, que por aquel entonces ya había incorporado al paso varios sayones, no veía que la imagen de Amaro Vázquez se integrase adecuadamente en una escena de misterio, restando credibilidad a la dureza del castigo, la serenidad de la imagen del siglo XVII, que debió ser ideada para procesionar sola. En 1892 se le concedió en depósito una imagen existente en la parroquia de la Magdalena, aunque tampoco caló en la cofradía, pues en 1916 se estrenó una nueva imagen obra del escultor Joaquín Bilbao (IBID., 1991, 204). El escultor realizó una talla de enorme dramatismo, aunque quizás algo expresionista y muy voluminosa, de tal modo que a pesar de su fuerza era desproporcionada con respecto a las dimensiones de los sayones preexistentes. Algunas fotografías de la época dan fe de ello, en especial las que muestran uno de los costeros del paso. Desde estas perspectivas la diferencia de tamaño de las imágenes del misterio resulta bastante evidente:


Fue esta circunstancia la que llevó a que, aunque la nueva imagen figuró en el paso durante más de dos décadas, finalmente fuese repuesta la de Amaro Vázquez en 1938. Igualmente el paso fue modificado en varias ocasiones hasta desecharlo, coincidiendo los cambios con el traslado de la sede la Cofradía, desde la antigua Fábrica de Tabacos (actual sede de la Universidad) a la nueva fábrica en los Remedios, al otro lado del río. 


      
Hemos ido relatando cómo la Cofradía de las Cigarreras de Sevilla fue cambiando en sucesivas ocasiones la estampa de su paso de misterio de Jesús de la Columna e incluso su titular. Pero lo que nos interesa, es que en 1944, cuando el escultor Juan Blanco realizó nuestra imagen, el titular de las Cigarreras que salía en Sevilla desde hacía seis años era el que realizó Amaro Vázquez en 1602. Pensamos que esta imagen fue la inspiración de nuestro imaginero pues existen numerosas coincidencias entre ambas imágenes, aunque no cabe duda que fue una reinterpretación de Blanco a partir de la efigie sevillana. Varias fotografías atestiguan los cambios realizados en 1940 en el titular de “Las Cigarreras”, subiendo la columna, retocando la cabellera y añadiéndole un nudo en el paño de pureza o perizoma. 





A pesar de las modificaciones realizadas en su titular, las concomitancias entre el antiguo Cristo de la Columna de la cofradía trianera y la de nuestro titular son claras, por ejemplo en la posición de los pies, avanzado el izquierdo y retrasado el derecho. El perizoma o paño de pureza fue reinterpretado por el imaginero, subiéndolo y dejando la zona del vientre cubierto, aunque se parezcan en el color. En cuanto a la posición del brazo derecho son bastante similares, aunque el contraposto de la imagen sevillana es más natural que el de la nuestra, quizás algo hierática. Sin embargo, el rostro, levemente girado, y el tratamiento de la cabellera, es propio del artista, al igual que la Columna. Es probable que Juan Blanco conociese el tortuoso devenir de esta imagen sevillana y las zonas en las que se habían producido más cambios, de ahí que las reinterpretase.
Un hecho aún más curioso, que a nuestro juicio parece redundar en la inspiración sevillana de nuestra imagen del Cristo de la Columna, es el sello que la cofradía utilizó durante estos años, y que aparece en los documentos. Desde luego que no es nuestra imagen del Cristo de la Columna, sobre todo por la columna y el paño de pureza, pareciendo más bien una reinterpretación bastante aproximada, a pesar del tamaño, del titular de las Cigarreras de Sevilla.



                      
A través de esta breve reflexión hemos fundamentado que la deuda formal de nuestra imagen del Cristo de la Columna no tiene su origen en el antiguo titular de la Cofradía de la Vera Cruz, sino en el ambiente artístico en el que desarrollaba su producción el autor de la imagen, Juan Blanco. Es así, cómo el entonces titular de la Cofradía de las Cigarreras de Sevilla fue la inspiración que buscó el imaginero extremeño, siendo, por tanto, la primera de las imágenes realizadas en las cofradías andujareñas tras la Guerra Civil, que tuvo en la ciudad hispalense su origen. Más tarde vendrían otras como la del Gran Poder o las imágenes de la Cofradía del Buen Remedio lo que no es sino fiel reflejo del poder de irradiación de la Semana Santa de Sevilla en el siglo XX.
Bibliografía.
RODA PEÑA, J. (1991): “Antiguas imágenes titulares de las cofradías sevillanas”, en ALVAREZ SANTALÓ et alii, Las Cofradías de Sevilla en el siglo de las crisis, 177-238, Sevilla.