Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de febrero de 2016

LA RELACIÓN DE LA FAMILIA BELLIDO, CEREROS POR ANTONOMASIA DE ANDÚJAR, CON LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ


Maudilio Moreno Almenara


 
Sirva este pequeño artículo como humilde homenaje a Cera Bellido, una manufactura que es orgullo de Andújar y sus cofradías, y especialmente de ésta de la Santa Vera Cruz, que tuvo entre sus nazarenos y Junta de Gobierno al padre de su fundador, D. Francisco Bellido.

 
La cera es la esencia de nuestra Semana Santa, la luz que proporciona el trabajo de las abejas es simplemente inimitable. Su olor, color y la suavidad del tacto de los cirios son un disfrute para nuestros sentidos.
 
 
Pero en nuestra cofradía hemos querido que los cirios fuesen más, y en el año 2013, y coincidiendo con la primera salida el Domingo de Ramos de la Santísima Virgen de los Dolores, los cirios de su tramo, fabricados por Cera Bellido, se revistieron por primera vez de letanías marianas, transformando la luz y la cera en alabanzas a la Santísima Virgen, inspirándonos para ello en los modelo utilizados en la bóveda de la antigua cofradía de la Inmaculada de San Bartolomé, actual Sagrario.
 
 
Pero el sentido de este artículo no es ensalzar este producto, inherente a nuestras cofradías, sino a la familia que desde hace siglos custodia la tradición de su laboreo en nuestra ciudad: los Bellido, con Cera Bellido y la antigua Cerería Pontifica, empresas escindidas ya en el XIX, pero que mantienen un hilo familiar común. A ambas, centenarias en su trayectoria, nuestro agradecimiento, admiración y un sinfín de alabanzas, porque con su carácter laborioso, similar al de las abejas de cuyo producto se nutren, son orgullo de nuestra ciudad, marcado siempre por la calidad y la tradición.
 
 
Para esta cofradía es un orgullo lo que expondremos a continuación, porque no sólo se dedican a mantener la quintaesencia del labrado de la cera, la luz que ilumina a Jesús y a su Santísima Madre, sino porque también, ayudaron a sostener con su esfuerzo a esta corporación veracrucera durante generaciones. La familia Bellido está indisolublemente entrelazada con esta cofradía de la Santa Vera Cruz para siempre en su memoria como expondremos en estas letras. Los antecesores de los que custodian este legado tocaron con mimo los cirios inmutables, olieron su perfume, dieron luz a sus queridas imágenes de Jesús Nazareno y la Santísima Virgen de los Dolores de la Vera Cruz, de aquel desaparecido convento de San Francisco. Su inquebrantable condición cristiana llevó hasta la propia muerte a varios miembros de su familia y de nuestra cofradía, en los ignominiosos sucesos de la Guerra Civil. Una familia que con humildad y con tesón, a pesar de las tremendas experiencias sufridas sigue ahí, y es justo, que nosotros, que tanto le debemos, hagamos este pequeño homenaje a su grandeza.
 
Aunque existen antecedentes remotos desde el siglo XVIII, en concreto del año 1775, como es el caso de Diego Bellido, Hermano Mayor ese año de la escuadra de Jesús de la Columna de la Vera Cruz, nos centraremos en los miembros de esta familia que han pertenecido a nuestra corporación a lo largo de los siglos XIX y XX. Así, ya en 1857 aparece en la Junta de Gobierno D. Antonio Bellido, que sabemos era regidor del Ayuntamiento desde comienzos de ese año, como su hermano Manuel, que lo fue entre 1883 y 1885.
 
En el año 1868 se amplió la gobernación de la cofradía (algo así como la Junta de Gobierno actual). Era costumbre que los oficiales antiguos propusiesen a los candidatos, siendo en este caso D. Francisco de Torres quien presentó a Francisco Bellido como nuevo miembro de ella. A partir de ese año y hasta el 1875 figuró en la citada gobernación, participando de las decisiones de la Junta de Gobierno y estampando su firma en los acuerdos que atesora nuestro archivo.
 
 
Francisco Bellido estaba casado con Jerónima Rubio, y se dedicaba desde su juventud al noble oficio de la cera. Tuvieron varios hijos, entre ellos: Francisco Bellido Rubio, fundador de Cera Bellido, Jose Mª Bellido Rubio, que regentó la Cerería Pontificia y Agustín Bellido Rubio, fundador de Imprenta Bellido.
 
Hasta el año 1876 se encargaba la cera de la cofradía a D. José Ols, en la anotación del año siguiente no se especifica quien la suministró, pero a partir del año 1878 se compró ya a la familia Bellido. Habitualmente D. Francisco Bellido llevaba la tercera bandera de la cofradía el Jueves Santo, vestido de nazareno con su túnica de la Vera Cruz, en el tramo de la Santísima Virgen de los Dolores.
 
 
 
 
En 1878 aparece como persona designada junto a Juan Venceslada, Bernardino Martínez y Juan Cantero para acompañar al Hermano Mayor en la procesión.
 
Como hemos indicado, a partir de 1878 se encargó la cera a D. Francisco Bellido según consta en el archivo de la cofradía de la Santa Vera Cruz: “...A Francisco Bellido por el renuebo de cera según recibo...”. Es la primera vez que se registra su nombre como suministrador de cera a la cofradía, siendo ya habitual a partir de ese momento.
 
 
D. Francisco debió fallecer en la década de los ochenta del siglo XIX, lo que probablemente supuso la escisión de la empresa originaria, dando como resultado Cera Bellido por un lado y Cerería Pontificia por otro.
 
Su hijo, Francisco Bellido Rubio, fundador de Cera Bellido, patentó su propia marca en el año 1889.
 
 
Adquirió un notable prestigio, presentándose para ello a diferentes concursos, lo que le sirvió para obtener una mención honorífica en Jaén en el año 1887 y la medalla de bronce en 1888 en Roma entre otros premios. Tenía manufactura en la calle Juan Robledo y tienda en la de San Francisco, junto a la sede, por aquel entonces, de nuestra cofradía.
 
 
Tras el fallecimiento del patriarca de los Bellido, la cofradía siguió comprando los cirios a su viuda, Dª Jerónima Rubio. Así lo sabemos por una anotación del año 1893: “...a la Vda. de Bellido renuevo de cera 8 reales...”.
 
 
Ese mismo año figura en la gobernación D. Manuel Bellido Sánchez, a quien también se encargó una pequeña partida de cera. Al año siguiente los pagos por este concepto se hacen ya en exclusivo a la viuda de Bellido, así hasta que en el año 1898 y motivado por la penuria económica del momento se anota que: “...se debe a la Sra. Viuda de Vellido ciento y nueve y medio reales de la cera del año pasado se le ordenó al referido Fiscal hiciese un esfuerzo para reunir dicha cantidad y pagar a dicha Sra. antes del Jueves Santo...” El pago se hizo y la manufactura siguió surtiendo de cera a la cofradía.
 
En el año 1908 la Cofradía de la Santa Vera Cruz asistió al funeral de Dª Jerónima Rubio, se pagó para ello a una persona para portar el estandarte corporativo, acompañando la Junta de Gobierno. Era una persona muy arraigada en la cofradía, tanto ella misma como su marido, de ahí este acompañamiento. 
 
 
Ya a comienzos del siglo XX la familia Bellido fue ocupando cargos en la Junta de Gobierno de la Vera Cruz, de tal modo que en 1906 vemos cómo ingresa en la nómina de Gobernadores Diputados D. Francisco Javier Bellido Aragón. Era sacerdote y capellán de la Capilla de la Virgen de la Cabeza. Fue Hermano Mayor de la Cofradía Matriz en el año 1908, y asesinado en 1936 con 53 años.
 
Tres años más tarde la Junta de Gobierno de la cofradía estaba copada por personas de apellido Bellido, en concreto figuran ese año: D. José Bellido Aragón, (también sacerdote y asesinado en 1936), D. Francisco Javier Bellido Aragón, D. Manuel Bellido Robles, Francisco Bellido Martínez, D. Antonio Bellido Aragón y D. Joaquín Mª Bellido, secretario desde el año 1909 a 1911. En 1911 casi la mitad de los miembros de la gobernación ostentan el mismo apellido Bellido, incluyendo a D. Eduardo Bellido Aragón y a D. Agustín Bellido Rubio. En muy pocos años, a comienzos del siglo XX, contamos hasta ocho miembros de la familia gobernando la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar.
 
 
En paralelo, el emprendimiento de la familia Bellido fue generando nuevos talleres y tiendas que surtían de otros productos a las cofradías, por lo que en ese año de 1909 se anotan en las cuentas de la Vera Cruz un pago de dos pesetas por impresos a la imprenta de D. Agustín Bellido y 30 reales por tres bujías pagadas a la casa de D. Antonio Bellido. Estas bujías eran un tipo de “vela de cera banca, de esperma de ballena o estearina”. También Cera Bellido fabricó bujías durante unos años, tal y como refleja esta antigua publicidad de la empresa:
 
 
En cuanto a la imprenta de D. Agustín Bellido Rubio, es bien conocida a comienzos del siglo XX, sobre todo por la difusión de sus postales de Andújar, maravillosas estampas que son auténticos documentos históricos e ilustran bien a las claras el carácter de nuestra ciudad, sus monumentos y sus calles, plagadas de casas blancas. También fue el director del periódico El Guadalquivir (1907-1934) (YBARRA, 1983, 132).
 
En 1911 vemos de nuevo gastos de imprenta, posiblemente recibos de hermano o papel timbrado, pagándose a la imprenta de D. Agustín Bellido Rubio, 4 pts. Su hermano José María también fue Hermano Mayor de la Virgen de la Cabeza en el año 1907.
 
 
Unos años antes, en 1906 se emprendió una reforma de la iluminación del paso de Jesús Nazareno, el denominado Nazareno de los Espejitos. Debieron instalarse en él unos arbóreos puesto que se adquirieron 40 tulipas para el paso del Señor. La compra se hizo a la empresa de D. Eduardo Bellido Aragón, que era organista y fue asesinado en 1936 a la edad de 50 años. El pago tardó varios años en satisfacerse en su totalidad. El importe total de este juego de tulipas ascendió a 100 pts. cantidad relativamente elevada para el montante de las cuentas de esos años. D. Eduardo tuvo paciencia para cobrar esta cantidad entre otras razones porque pertenecía a la cofradía, e incluso ingresó en la gobernación en el año 1910.
 
Ese mismo año vemos entre los diputados de la cofradía un nuevo miembro de la familia Bellido, en concreto a D. Manuel Bellido Robles, cuyo hermano José fue Hermano Mayor de la Virgen de la Cabeza en el año 1915.
 
En 1911 ingresó en la Junta de Gobierno D. Agustín Bellido Rubio, periodista e impresor que como hemos indicado había creado en 1907 el semanario El Guadalquivir, que sobreviviría a su muerte en 1927 (PÉREZ GARCÍA, 2009, 444) y a quien la cofradía venía encargando impresos años atrás.
 
 
Es de suponer que perteneciendo a su Junta de Gobierno, Agustín Bellido vestiría la túnica nazarena de su cofradía de la Vera Cruz. Era uno de los editores más afamados y prestigiosos de la provincia, y no le dolerían prendas en hacerlo como uno más, lo que demuestra su humildad y sus sólidas convicciones católicas.
 
Vemos, por tanto, la enorme vinculación entre esta emprendedora familia andujareña y la Cofradía de la Santa Vera Cruz. La primera anotación clara de adquisición de los cirios a Cera Bellido es del año 1909, perseverando en la actualidad, por lo que llevamos ya más de un siglo como clientes de la afamada empresa.
 
 
Tras la Guerra Civil, D. Agustín Bellido, aparece en el año 1949 como miembro de la cofradía.
 
 
Hemos visto de un modo claro la centenaria vinculación de esta familia con nuestra cofradía. En 2013, además, tuvimos la dicha de acompañar a uno de los mejores clientes de Cera Bellido: La Cofradía de la Esperanza Macarena de Sevilla en el 50 aniversario de la Coronación Canónica de su Excelsa Titular. Allí pudimos coincidir por un lado el mayor y más famoso cliente de esta empresa, junto con el que sea probablemente el más antiguo a tenor de los datos que hemos presentado, una dicha irrepetible...
 
Gracias a esta familia y a Cera Bellido siempre por su buen hacer y su magnífica tradición, y por haber estado al frente de nuestra cofradía durante tantos años y en momentos tan difíciles.

 
BIBLIOGRAFÍA.

PÉREZ GARCÍA, L. P. (2009): “Andújar durante la Restauración Borbónica y la Dictadura de Primo de Rivera”, en CHAMOCHO CANTUDO (coord.), Historia de Andújar, Tomo I, pp. 415-468, Andújar (Jaén).

 YBARRA A. (1983): “Antecedentes históricos de la actividad editora local”, Andújar Ciudad Fénix, pp. 88-145, Andújar (Jaén).

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL CUADRO DE LA INMACULADA DEL CABALLERO DE ARPINO EN SANTA MARÍA DE ANDÚJAR


Maudilio Moreno Almenara


 
En anteriores entregas hemos ido comprobando el enorme arraigo que en Andújar tuvo la advocación de la Inmaculada Concepción durante el Barroco. Dedicamos ya dos artículos a las cofradías que se fundaron en los siglos XVI y XVII, respectivamente la de Nuestra Señora de la Concepción de San Bartolomé y la de la Pura y Limpia de San Francisco.

Sin embargo, también en otras de las principales parroquias de la ciudad existieron representaciones, fundamentalmente pictóricas, que reivindicaron el Dogma. Algunas de estos lienzos milagrosamente se conservan en la actualidad, lo que permite hacernos una idea del fenómeno.
 
Así en la sacristía de Santa María, las magníficas cajoneras están presididas por una Inmaculada, felizmente restaurada por nuestro amigo José Luis Ojeda:
 
 
Otro ejemplo son los dos lienzos de San Miguel, ambos de estética muy atractiva. Hemos seleccionado éste, restaurado recientemente por nuestra también amiga Ana Infante de la Torre. 
 
Pero quizás el que tiene más fama y calidad es el que preside el retablo de la capilla de los Reinoso de Santa María, al que dedicamos este pequeño artículo en el que vamos a centrarnos tanto en el propio lienzo como en el autor de tan soberbia representación.
Comenzaremos apuntando que no era éste su lugar original. En el espacio hoy ocupado por la Inmaculada, figuró antes de la Guerra Civil un cuadro de la Asunción de la Virgen María. D. Enrique Romero de Torres en su catálogo de los monumentos históricos y artísticos de la provincia de Jaén, nos dice:
El segundo cuerpo ocupa un buen lienzo que representa “La Anunciación”...” (ROMERO DE TORRES, 1913, 665).
En otro lugar menciona: “Sobre la puerta de la Sacristía hay también un bonito cuadro, que figura la Virgen rodeada de ángeles, que parece por su estilo de Roelas o Pacheco.” (IBID., 1913, 661). Lamentablemente el gran historiador del Arte no realizó ninguna fotografía de este cuadro. Sin embargo, de la descripción se deduce que este último cuadro es el que ahora está en la capilla de los Reinoso. Hemos de decir, que durante mucho tiempo el cuadro fue atribuido a Roelas o Pacheco, aunque más recientemente se adjudicó a Giuseppe Cesari, también llamado el Caballero de Arpino.
           
 

Este afamado pintor fue maestro y compañero del gran Caravaggio. Nació en Arpino en 1568 y nombrado por el papa Clemente VIII Caballero de Cristo, de ahí su sobrenombre. Fue el autor de los cartones con los que se hicieron los mosaicos que decoran la cúpula de San Pedro del Vaticano y de muchas obras dispersas por diferentes iglesias de Roma, contando con una variada obra. Murió en el año 1640 (CARRASCO, 2004, 238). El lienzo de la Inmaculada de Santa María de Andújar se fecha a comienzos del siglo XVII.
 
La cuestión no pasaría de aquí, si no fuese porque existen numerosas versiones, casi idénticas del cuadro repartidas en su día por Andalucía, cuestión nada casual pues parecen formar parte de una actuación propagandística que más adelante encuadraremos históricamente. Haremos, de momento, un recorrido por estos otros lienzos del mismo autor.
Así, el que se considera primero de la serie se encuentra hoy en la Real Academia de San Fernando de Madrid, aunque procede de Sevilla. Llegó a la capital de España como consecuencia de los saqueos producidos por las tropas napoleónicas durante la invasión francesa. Este lienzo es casi idéntico al de Andújar, salvo en el pelo de la Santísima Virgen, más rubio, en el manto, de azul más vivo, y en los juegos cromáticos de los vestidos de los ángeles que sostienen el manto.
 
Otro cuadro es el conservado en la iglesia parroquial de Santo Domingo de Lepe (Huelva). En este caso los ángeles que sostienen la corona cogen una filacteria con un lema alusivo a la Inmaculada:
 
Con otra filacteria, pero distinta, porque no la tocan los ángeles superiores es el que estuvo en la iglesia de la Merced de Sanlúcar de Barrameda, hoy en la colección de la Casa Ducal de Medina Sidonia. Esta instantánea de la Fototeca de la Universidad de Sevilla es la única reproducción que conocemos del lienzo:
 
Otro cuadro similar se conserva en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, mostramos de nuevo otra fotografía de la fototeca de la Universidad Hispalense. En este caso, sin filacteria, o cinta con leyenda.
 
Por último, en la Academia sevillana de Santa Isabel de Hungría se conservan otras dos versiones. Tomamos las fotografías del blog Leyendas de Sevilla.
 
En resumen, son siete las versiones del mismo cuadro que se conocen. Todas ellas prácticamente idénticas, a salvo de detalles menores. Ninguno es copia de otro pintor, todas ellas, supuestamente son originales de Giuseppe Cesari, pues aparte existen versiones de otros pintores coetáneos al Caballero de Arpino.
No cabe duda, pues, que esta serie de lienzos funcionaron como auténticas estampas de gran tamaño, probablemente para un público general, menos docto, que no podía acceder a los textos, a los grabados que figuraban en ellos, y a la materialización plástica de un Dogma anhelado, querido, y dispuesto así para difundir una “foto” del mismo, una imagen que se quedase grabada en la retina de cuantos más fieles mejor. Todos ellos, además, se encuadran en los primeros años del siglo XVII, aparte de coincidir, salvo el caso de Andújar, en el ámbito del Arzobispado de Sevilla, algo nada baladí, como veremos a continuación. Incluso intentaremos explicar el extraño caso de Andújar. 
 
La Virgen aparece siempre con las manos juntas, en señal de oración, sus vestidos son túnica carmesí y manto azul. Se sostiene sobre una nube de querubines que se apoyan a su vez con una media luna. La cabeza aparece serena, pelo suelto, algo bastante infrecuente hasta el momento, ya que solía llevar un velo. Dos ángeles sostienen una corona que están a punto de disponer sobre la cabeza de la Virgen mostrando así su realeza. El paisaje inferior queda marcado por los símbolos de la advocación: el ciprés (del Monte Sión), el pozo, huerto (cerrado), palmera, espejo (de justicia), fuente, puerta (del Cielo), torre (de David)...
 
Además de estos lienzos, como hemos dicho, el modelo tuvo bastante incidencia en otros pintores coetáneos, como Juan del Castillo, aquí vemos una versión de colección privada (VALDIVIESO y FERNÁNDEZ, 2001, 123).
 
Otro lienzo, conservado en la catedral de Sevilla, de autor desconocido y del año 1621 muestra ya claras diferencias generales aunque seguimos encontrando claras concomitancias en la figura de la Virgen y en la composición simétrica de dos ángeles que sujetan la corona. Destacan tres aspectos relevantes: que aparece en la parte superior la Santísima Trinidad, que los símbolos de María se disponen ya en tondos o círculos a los lados de la Virgen y que el mundo inferior ya queda totalmente asumido por el Mal, algunas figuras disparan flechas a la Madre de Jesús, aunque unos querubines armados con escudos repelen la agresión. Claramente la Virgen actúa como protectora contra la maldad.  
 
Esta composición tuvo también gran difusión en el primer tercio del siglo XVII, pues también los encontramos en el comercio madrileño, en un lienzo que se sitúa en la órbita de Pacheco:
 
Nos encontramos en este caso con un híbrido entre las formas del modelo de Giuseppe Cesari y otro conocido por un grabado de Martín de Vos, que gozó a fines del siglo XVI de gran difusión en el área valenciana.
 
En éste se disponen claramente los tondos laterales con los símbolos y también en la parte superior aparece la Santísima Trinidad. Conocemos al menos dos lienzos del pintor Juan de Juanes, que reflejan claramente el marco propagandístico en el que nos encontramos: 
 
Sobre la cuestión del acto de coronar a la Virgen, el modelo tuvo un enorme éxito, pues lo vemos también en cuadros de Antonio de Pereda: 
 
 
E incluso en el mismísimo Velázquez, aunque la arrebatadora personalidad del extraordinario pintor, recogiendo el testigo del gran Caravaggio, hace mundana esta escena celestial al incorporar varios retratos del natural, que no restan ni un ápice la enorme carga simbólica: la Virgen aparece entronizada y la corona es de flores, no es real. Llama la atención la bellísima composición en forma de corazón.   
 
La mayor parte de los cuadros que hemos presentado, como decíamos, fueron compuestos en un momento concreto (primer cuarto del siglo XVII) y se difundieron por el arzobispado de Sevilla. Es evidente que por esos momentos la ciudad hispalense destacaba por su defensa del Dogma y por los conocidos votos del Cabildo de la Catedral, municipal y por el de sangre de la Cofradía del Silencio.  
En este contexto, destaca la figura de D. Pedro de Castro Cabeza de Vaca y Quiñónez, arzobispo de Granada, entre 1590 y 1610 y posteriormente de Sevilla, entre 1610 y 1623. Fue un defensor a ultranza de la Inmaculada Concepción de la Virgen María y debió favorecer la difusión de su iconografía a través de una auténtica campaña propagandística, como hemos podido comprobar en esta seriación de lienzos.
El cuadro de Andújar pudo provenir de Sevilla a través de la figura de D. Antonio Sirvente de Cárdenas (DOMÍNGUEZ, 2009, 185), que sabemos fue un gran coleccionista de arte, y que ostentó importantes cargos en la Audiencia de Sevilla entre 1590-1597, y presidente de la Chancillería de Granada entre 1597 y 1606 en que murió. 
Asimismo, y según nos informa el Dr. Domínguez Cubero: “Buscando el esplendor para esta capilla (la capilla mayor) y para toda la iglesia en general, escribió una carta al alcalde de Andújar, registrada en las Actas del Cabildo, a 14 de abril de 1606, en la cual, don Antonio, dándole cuenta del cariño que siente por su patria chica, y de los favores que, ante el rey y otras personas, Andújar había recibido, y recordándole el recientemente alcanzado de exportar ciertas partidas de trigo desde Sevilla, le pide y suplica que haga cesión del espacio necesario para edificar sacristía...” (DOMÍNGUEZ, 1994, 389).
 
Recordaremos en este sentido que el cuadro se dispuso precisamente en la entrada a la Sacristía antes de la Guerra Civil, y no sería de extrañar que la presidiera con antelación a que se construyesen las cajoneras barrocas que hoy permanecen en ella.
La plaza de Santa María, que aún a comienzos del siglo XVII mantenía la condición de plaza principal -con las antiguas Casas Consistoriales- quedó ornada también con la portada principal de Santa María, que estuvo dedicada a la Asunción a tenor de esta fotografía de los años veinte del pasado siglo, donde aparece la figura original que antaño estuvo en la hornacina. Con sus manos juntas sobre una base de nubes, responde tanto a los modelos iconográficos inmaculistas como a los asuncionistas, a menudo similares. Ciertamente no podía ser de otro modo en el templo más importante de Andújar, una ciudad cuyo carácter histórico es imposible explicarlo sin el enorme fervor a la figura de la Santísima Virgen María.
 
Precisamente por esta puerta, salió en procesión la Pura y Limpia de San Francisco el día 8 de Diciembre de 1645 (hace ahora 370 años ) por sugerencia del Sr. Cardenal Obispo de Jaén, D. Baltasar de Moscoso y Sandoval. El Ayuntamiento, reunido en cabildo el día 5 de diciembre de ese año, y atendiendo la petición del Sr. Obispo decidió, en sintonía con los franciscanos, hacer procesión extraordinaria nocturna, trasladando para ello la imagen de Alonso de Mena a Santa María, donde se le haría la función principal: “...que la fiesta se haga en su dia (8 de diciembre) la misa i sermon se diga en la iglesia mayor (Santa María) i que para ello se traiga la imagen de nuestra Sra. del Convento de S. Francisco i se saque en prozesion de la dicha iglesia de Sta. Maria como los demas años se a hecho desde la de S. Francisco... Acuerda que los caballeros comisarios hagan poner luminarias en la plaza de Santa María (...) i en las calles por donde a de venir la imagen de nuestra Señora desde San Francisco...” (GÓMEZ, 1989, 104). Para estas ocasiones especiales solían acompañar la mayoría de las cofradías de Andújar, no pudo faltar, por tanto, una representación de la nuestra, hermana de aquella hermandad de la Pura y Limpia por su coincidencia en sede dentro del convento de San Francisco.   
 
BIBLIOGRAFÍA.
 CARRASCO TERRIZA, M. J. (2004): “Giuseppe Caesari, Caballero de Arpino (1568-1640)”, en AA.VV.: Inmaculada 150 años de la Proclamación del Dogma, págs. 238-239, Córdoba. 
DOMÍNGUEZ CUBERO, J. (1994): “La colección de pinturas de D. Antonio Sirvente de Cárdenas, presidente de la Chancillería de Granada (1597-1606)”, Boletín del Instituto de Estudios Giennenses nº 153, 1, 387-403.
DOMÍNGUEZ CUBERO, J. (2009): “Las artes decorativas en Andújar durante la Edad Moderna”, en AA.VV. Historia de Andújar, Tomo II, 171-203.
GÓMEZ MARTÍNEZ, E. (1989): “Las Trinitarias de Andújar. Cuatro Siglos de Historia” en Las Trinitarias de Andújar. IV siglos de Historia 1587-1987, 81-114, Córdoba. 
ROMERO DE TORRES, E. (1913): Catálogo de los monumentos históricos y artísticos de la provincia de Jaén, 2 vols. Manuscrito, Madrid.  
VALDIVIESO, E. y FERNÁNDEZ LÓPEZ, J (2001): “Nuevas aportaciones al catálogo de la obra de los pintores Juan de Roelas y Juan del Castillo”, Archivo Español de Arte nº 294, págs. 113-125.

viernes, 14 de febrero de 2014

CONFERENCIAS CON MOTIVO DEL IV CENTENARIO DEL FALLECIMIENTO DEL OBISPO TERRONES DEL CAÑO




El pasado año, una de las entradas de nuestro blog era un artículo en homenaje al 450 aniversario del fallecimiento de  D. Francisco Terrones del Caño (1551-1613), hijo del gobernador de la cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar, D. Lorenzo Terrones. Lo titulábamos la efigie de D. Francisco Terrones porque habíamos encontrado un retrato suyo en los fondos del Museo de Bellas Artes de Granada y porque nos parecía esencial dar a conocer el rostro de uno de los personajes más sobresalientes que ha dado nuestra ciudad.

Este año y durante este mes de Febrero, el Excmo. Ayuntamiento de Andújar ha organizado un ciclo de conferencias dedicadas al que fue obispo de Tuy y de León y confesor del rey Felipe II. Participan en ellas cuatro prestigiosos historiadores que nos ofrecen un panorama completo y muy interesante de la vida, obra y de la época que le tocó vivir, uno de los momentos más sobresalientes de la Historia de España.



En el díptico que anuncia las jornadas se ha reproducido el retrato dado a conocer a través del blog de nuestra cofradía, que va tomando, en sus contenidos, una dimensión mayor a través del nuevo programa de difusión de nuestra Historia que hemos puesto en marcha a partir de la exposición Lignum Viride, celebrada en nuestra parroquia de San Bartolomé en el año 2012, y que, por lo que se comprueba, va dando sus frutos. De manera periódica seguiremos incorporando nuevas entradas con contenidos históricos, que pretendemos sean variadas y equilibren el fin divulgativo con el rigor histórico.  

Aparte de estos contenidos, seguiremos incluyendo al menos un artículo de investigación histórica sobre la Santa Vera Cruz de Andújar en nuestro boletín anual Lignum Crucis, cuyos números anteriores están disponibles en formato PDF en nuestra página web para investigadores y público en general.

Pensamos que este programa es coherente con nuestra dilatada Historia, que se aproxima poco a poco a su sexto centenario, así como una responsabilidad asumida y querida, previa a la citada efeméride. En este sentido, queremos invitar a quienes dispongan de datos o noticias históricas sobre nuestra cofradía o sobre las distintas sedes de la cofradía: parroquia de San Bartolomé y convento de San Francisco de Asís principalmente, tengan a bien contactar con esta cofradía, al fin de poder integrarlos en este programa de manera anónima, si así se desea, o integrar sus aportaciones con entradas firmadas, pues nuestro fin no es otro que poder ir incorporando más aportaciones a este programa de investigación histórica. La entrada podría ser una simple foto con algún pequeño comentario, una referencia en algún documento localizado o un artículo extenso, lo que sea. Cualquier aportación será bien recibida y será eternamente agradecida por esta cofradía. En cuanto al límite cronológico, pensamos que la documentación debería hacer referencia principalmente a la cofradía antes del año 1990 en que se reorganizó, pues la vida posterior a esa fecha está aún reciente en nuestra memoria y viene quedando reflejada igualmente en nuestro boletín Lignum Crucis. No es necesario ser experto en Historia, cualquiera puede hacerlo.

Muchas gracias a todos, tanto a los lectores como a los interesados en este programa de difusión de la Historia de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar.   

Maudilio Moreno Almenara
Diputado Mayor de Gobierno y archivero de la Cofradía

martes, 11 de diciembre de 2012

LA COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CONCEPCIÓN DE ANDÚJAR EN LA PARROQUIA DE SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL


POR MAUDILIO MORENO ALMENARA

Con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción queremos dar a conocer la importancia y trascendencia de la más antigua cofradía de esta advocación fundada en Andújar, y que curiosamente tenía sede en nuestra parroquia de San Bartolomé Apóstol.
De esta hermandad existe un pleito en el archivo de la Real Chancillería de Granada con motivo de un testamento, fechado el día 23 de Agosto de 1613, a partir del cual se genera un litigio por la propiedad de unas casas entre “... Lucas Carrillo de Talavera en ne dela limpia conceción de la ciud de anduxar en el pleito con bernave de orzas...”. [1]


Fachada de la antigua Chancillería de Granada

El documento no menciona en su título el lugar donde estaba establecida la cofradía, aunque en su interior se indica: “...a la cofradía de ntra. sª de concepción que se celebra en la yglesia de sr san barme desta ciudad...”.[2] Por tanto, queda claro que la cofradía a la que se alude era de la Ntra Sra. de la Concepción de la iglesia de San Bartolomé.


La cofradía de la Concepción se encontraba instituida, según este documento, ya en este año de 1613, deduciendo que también en 1604 asistió a la fiesta de San Eufrasio tal y como reflejan las Actas Capitulares (“...ocho reales a cada una de las cofradías de la Soledad, Vera Cruz, Nazarenos, S. Diego, Concepción y Rosario, por el acompañamiento que hicieron en la misma fiesta....”) (TORRES, 1981, 38). De todo ello puede inferirse que esta hermandad estaba fundada en San Bartolomé ya a finales del siglo XVI, tal y como sostenía Dominguez Cubero (1985, 87) y por ello sería la más antigua de esta advocación de la ciudad de Andújar. Sin embargo, y a pesar de su gran importancia en la ciudad poco sabemos de esta cofradía, en especial por el carácter fragmentario de la documentación existente.
En primer lugar, y como veremos a continuación, su capilla aún se conserva. En la iglesia de San Bartolomé existe un espacio decorado con clara iconografía mariana que actualmente es la capilla del Sagrario.

Detalle de iconografía mariana en la actual capilla del Sagrario


No obstante, hasta hace relativamente poco existían dudas sobre si fue ésta la capilla que ocupó la cofradía de la Inmaculada. Esta duda venía motivada por la existencia en la parroquia de dos imágenes marianas más: La Virgen de la Paz y la Asunción, sobre todo por esta última, ya que la Virgen de la Paz, parece seguro que se encontraba en la actual capilla del Baptisterio (TORRES, 1956, 265). De la capilla de Nuestra Señora de la Asunción, no nos consta que tuviese cofradía, y sí que la capilla pertenecía al linaje Maroto (PALOMINO, 2003, 151), nada más. Por tanto, debemos dilucidar si el actual Sagrario fue la antigua capilla de la Asunción o fue la capilla de la Cofradía de Ntra. Sra. de la  Concepción.
Ya algunos estudiosos identificaron la capilla de la Concepción con la actual del Sagrario (CÓRDOBA, 2005, 37).

Vista general del actual sagrario, antigua capilla de Nuestra Señora de la Concepción

Palomino León publicó unos datos claves para identificar esta capilla. Así, en un testamento fechado en 1763 se indica que la capilla de la Concepción estaba inmediata a la Sacristía (PALOMINO, 2003, 151), es decir, sólo cabe que fuese bien el espacio que hoy ocupa el grupo de la Sagrada Familia o bien la actual capilla del Sagrario. Más clarificador resulta que en esta capilla se recibiesen indulgencias propias de un Altar de Ánimas por privilegio del Papa Clemente XII.[5] Es decir, la cofradía de Nuestra Señora de la Concepción tenía una clara vocación de Ánimas y creemos que fue la misma que la del Pecado Mortal, que radicaba en la capilla que en los años 50 del pasado siglo se titulaba del Corazón de Jesús, es decir, la actual del Sagrario.[6] Abunda en la cuestión el hecho de que por estas fechas existiera en dicha capilla una imagen moderna de la Inmaculada Concepción[7] (TORRES, 1955, 274-275).


Por tanto, la capilla actual del Sagrario era la de la cofradía del Pecado Mortal según Torres Laguna, sin embargo, cabe preguntarnos qué tenía que ver esta cofradía con la de la Limpia Concepción. En este sentido resulta esclarecedor el hecho de que en Sevilla, existió hasta el siglo XIX una cofradía llamada Congregación de Jesucristo, Nuestro Señor Coronado de Espinas, María Santísima de la Esperanza y Santo Celo por la Salvación de las Almas o del Pecado Mortal. Se fundó en el año 1691 (1766 según otras fuentes) en la Capilla de Ánimas del Convento Casa Grande de San Francisco, residiendo en la capilla de los portugueses. Sus miembros realizaban voto y juramento a la declaración del Misterio de la Concepción sin mancha de Nuestra Señora y la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen. Por tanto, al menos en los casos de Sevilla y Andújar, existía una clara identificación entre la advocación de la Inmaculada y el Pecado Mortal. Otra cofradía de Nuestra Señora del Santo Celo y Esperanza de las Almas[9] existió en la iglesia de San Andrés de Valencia, como demuestra una oración publicada en el año 1760.



En Priego de Córdoba también existió una Hermandad de Ntra. Sra de la Esperanza y Santo Celo de la Salvación de las Almas, que en el año 1742 logró trasladarse desde la ermita de San José, en la que se encontraba, al convento de San Juan de Dios. En Madrid, ocurrió otro tanto de lo mismo, con la Cofradía de los Esclavos de Ntra. Sra. de la Esperanza y del Santo Celo en la Salvación de las Almas,[10] que fundó una casa llamada popularmente del “Pecado Mortal”. Dicha casa, en la que se cobijaba a mujeres que se encontraban en pecado mortal hasta su salvación, desapareció en 1926 como consecuencia de la construcción de la Gran Vía madrileña.


La antigua Casa del Pecado Mortal en Madrid

Por tanto, en el siglo XVIII se difundió por bastantes zonas de España esta advocación. En el caso de la Cofradía del Pecado Mortal o de Nuestra Señora de la Concepción de San Bartolomé (cuya fusión o reconversión de la segunda en la primera debió producirse entre mediados del siglo XVIII y el siglo XVIII),[11] sabemos que en el archivo parroquial se conservaba una curiosa petición escrita por el Beato Fray Diego de Cádiz,[12] en la que solicitaba su admisión como cofrade –el más humilde y modesto- para pedir por las almas de los que estuviesen en pecado mortal (TORRES, 1955, 275).

Retrato del Beato capuchino Fray Diego de Cádiz

La deducción sobre que la actual capilla del Sagrario fue también la de la Limpia Concepción fue sostenida hace años por Domínguez Cubero (DOMÍNGUEZ, 1985, 87), quien fecha su construcción siguiendo a Galera Andreu en la segunda mitad del siglo XVIII.

Magnífica iconografía mariana de la Capilla de Nuestra Señora de la Concepción

En cuanto a la imagen titular de esta capilla, creemos que aún se conserva en la del Cementerio Municipal Podría incluso pensarse que su identificación tradicional con las Ánimas sirviese como excusa para haberla trasladado al Cementerio Municipal tras la Guerra Civil. Se encuentra en muy mal estado de conservación, parcialmente quemada, pero a pesar de ello, podría ser una imagen de finales del siglo XVI, quizás retocada con posterioridad, que por su tamaño ha de suponerse que procede de una iglesia, ya que el Cementerio Municipal se fundó en el siglo XIX. No puede atribuirse a Alonso de Mena, por tanto no sería la de San Francisco,[14] mientras que sí cabría interpretarla como la imagen titular de la Limpia Concepción de San Bartolomé por su estilo y características.

Imagen de la Inmaculada Concepción del Cementerio Municipal

Ha de reseñarse igualmente que en la parroquia de San Bartolomé se conserva una corona del siglo XVIII en plata que bien pudo ser la de la imagen de la Inmaculada de la parroquia (RUEDA, 2003, 81).

Un hecho curioso que quizás sirva para mayor argumento de esta hipótesis es que parte del camarín de San Bartolomé también está quemado como la imagen del Cementerio. En especial el tondo del lado izquierdo de las pechinas y la corona.


  
En resumen, en nuestra parroquia de San Bartolomé se instituyó la primera hermandad inmaculista de Andújar (la Limpia Concepción de la Virgen María) y en su feligresía la segunda, en concreto la hermandad de la Pura y Limpia en el antiguo convento de San Francisco de Asís. En 1635, los propios franciscanos editaron un librito con la celebración de la primera conducción de agua que tuvo Andújar, y que dedicaron a la Purísima Concepción. 

En su collación igualmente estuvo el antiguo Hospital de la Limpia Concepción, fundado por D. Toribio de Lara que fue quien donó una reliquia de San Ignacio Mártir a la Cofradía de la Vera Cruz. El documento de fundación de este hospital se conserva en el Archivo Municipal.


Este antiguo Hospital se encontraba en la calle San Francisco, casi enfrente del convento de los franciscanos. Actualmente está ocupado por una casa de la segunda mitad del siglo XVIII, con los escudos de la familia Salazar. En la hornacina hay una imagen moderna de la Inmaculada que sustituye a otra antigua, que fue trasladada hace años al convento de Madres Mínimas (PALOMINO, 2003, 301).

Hemos comprobado en este artículo que la huella inmaculista en Andújar hunde sus raíces en nuestra ciudad, remontándose al siglo XVI. La tenemos casi en cada rincón: en la calle de San Francisco, en la iglesia de Santa María, en la de San Miguel, en San Bartolomé, en el Cementerio y por supuesto en el convento de las Madres Trinitarias, fundado el día de la Inmaculada y a la que se encuentra consagrado. En ella se encuentra la actual Hermandad de la Inmaculada Concepción, que mantiene viva esta huella inmaculista, de arraigo tan intenso durante los siglos de la Modernidad en una ciudad mariana por excelencia como es Andújar. 

BIBLIOGRAFÍA.

CÓRDOBA RAMOS, J.C. (2005): “El templo parroquial de San Bartolomé de Andújar”, Exposición “Ecclesia de Eucaristía, celebrada entre los días 23 de septiembre al 23 de octubre de 2005 en la parroquia de San Bartolomé Apóstol de Andújar. Año de la Eucaristía,  25-40.
DOMÍNGUEZ CUBERO, J. (1985): Monumentalidad religiosa de Andújar en la Modernidad, Jaén.
GÓMEZ MARTÍNEZ, E. (1989): “Las Trinitarias de Andújar. Cuatro Siglos de Historia” en Las Trinitarias de Andújar. IV siglos de Historia 1587-1987, 81-114, Córdoba. 
PALOMINO LEÓN, J. A. (2003): Ermitas, Capillas y Oratorios de Andújar y su término, Jaén.  
RUEDA, I. (2005): “La orfebrería de la parroquia de San Bartolomé de Andújar”, Exposición “Ecclesia de Eucaristía, celebrada entre los días 23 de septiembre al 23 de octubre de 2005 en la parroquia de San Bartolomé Apóstol de Andújar. Año de la Eucaristía,  70-81.
TORRES LAGUNA, C. (1956): Historia de la Ciudad de Andújar y de su patrona la Virgen de la Cabeza. Andújar Cristiana, Andújar (Jaén).
TORRES LAGUNA, C. (1981): Andújar a través de sus actas capitulares (1600-1850), Jaén.


[1] Archivo de la Real Chancillería de Granada. Fecha 1610 en adelante. Caja 2783. Pieza 8. Título del documento: Alonso Pérez Serrano, vecino de Andújar, con Francisco de Luque, Bernabé Loarza y la Cofradía de Nuestra Señora de la Concepción de la ciudad de Andújar, sobre la propiedad de unas casas.
[2] Por aquel entonces sólo existía una cofradía de Ntra. Sra. de la Concepción en Andújar. En el año 1633 se trajo desde Granada otra imagen de la Inmaculada, que bajo el título de Pura y Limpia se asentó en San Francisco. En concreto y aunque en provisionalmente se instaló en el Sagrario, finalmente se llevó a la capilla de San Diego, bajo cuyo patronato se encontraba. La capilla de San Diego, hermandad fundada en el siglo XVI (TORRES, 1981, 38) tenía capilla propia en el convento de San Francisco junto a la Capilla Mayor. Esta imagen la gubió el imaginero Alonso de Mena por encargo del Licenciado Melchor Navarro. Es ésta la primera obra documentada de Alonso de Mena en la provincia de Jaén, que pocos años más tarde realizaría la portada Norte de la Catedral de Jaén.
[3] Fotografía realizada por Jorge Rodríguez Toribio.
[4] Fotografía realizada por Jorge Rodríguez Toribio.
[5] Llama la atención que también la Cofradía del Pecado Mortal de Madrid, fundada en la iglesia de la Magdalena, vulgo de Las Recogidas, se viera favorecida por privilegios del mismo Papa (ABC de Madrid, 29 de Agosto de 1926, pág. 12)
[6] Torres Laguna nos confirma que la Cofradía del Pecado Mortal, “radicaba en esta iglesia, en la capilla que hoy se titula del Corazón de Jesús”, y antes nos aclara que “la capilla dedicada actualmente al Sagrado Corazón de Jesús, es de estilo churrigueresco, con antiguos medallones policromados en relieve”, es decir, es la actual Capilla del Sagrario. A día de hoy la imagen del Sagrado Corazón de Jesús aún se mantiene en un lateral de la capilla.
[7] Recientemente y tras disponerse en ella durante años una imagen de la Virgen de la Cabeza, se ha vuelto a reponer en este lugar la imagen de la Inmaculada Concepción realizada tras la Guerra Civil.
[8] Plano elaborado a partir de: (DOMÍNGUEZ, 1985, 87).
[9] Por no extendernos más citaremos igualmente la Cofradía del Pecado Mortal de Málaga, cuyos titulares eran Cristo coronado de Espinas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Joaquín, en Cartagena  (Murcia) la Real Cofradía de Ntro. P. Jesús del Prendimiento y Santo Celo por la salvación de las almas o la Hermandad del Pecado Mortal y Ánimas de Calzada de Calatrava (Ciudad Real). Los hermanos de estas corporaciones solían salir de ronda nocturna haciendo colectas para decir misas por los que se encontraban en pecado mortal. Visitaban mancebías, casas de juegos, de avaros, etc.
[10] Su emblema era un ancla, portando los hermanos faroles y bolsas con este símbolo en sus rondas nocturnas. Era frecuente igualmente que se entonaran coplillas durante estas rondas.
[11] Creemos que en esta “conversión” de la antigua cofradía de la Concepción en cofradía del Pecado Mortal tuvo que ver la enorme devoción que adquirió la otra cofradía inmaculista de Andújar antes de la Guerra Civil: la de la Pura y Limpia del Convento de San Francisco. No cabe duda que la cofradía franciscana debió desplazar el anterior fervor despertado por la Concepción de San Bartolomé. 
[12] En diciembre de 1781 el apóstol capuchino visitó Andújar. Se contaba que en el sagrario del Convento de Capuchinos, Jesucristo habló un día con Fray Diego, diciéndole: “Diego mío, acércate, ven a mí”. El mismo beato indica en unas de sus cartas: “En esta misión de Andújar, acabé de perfeccionar y sacar en limpio un oficio entero de la Divina Pastora, y lo envío a mi Padre Provincial, para que en el próximo capítulo general se pidiese su aprobación y uso a la Sagrada Congregación, para rezarlo en nuestra Orden”. 
[13] Fotografía realizada por Jorge Rodríguez Toribio.
[14] Sabemos que la imagen de la Pura y Limpia del convento de San Francisco fue realizada en 1633, año en el que se trajo desde Granada, a lomos de una acémila. La talla fue realizada por el insigne escultor Alonso de Mena, según se describe en un breve folleto realizado por el maestro D. Francisco del Villar (GÓMEZ, 1989, 102-103). El folleto se titulaba: “Relación del solemne recibimiento que en la ciudad de Andujar se hizo a la Imagen de la Concepción de la Virgen Santísima Nuestra Señora”, y describe con detalle el recibimiento que se hizo a la imagen.