Maudilio Moreno Almenara
Licenciado en Geografía e
Historia por la Universidad de Sevilla
Archivero de la Cofradía
de la Santa Vera Cruz de Andújar
Introducción.
Resulta
realmente milagroso que buena parte del archivo histórico de la cofradía de la
Santa Vera Cruz de Andújar se haya conservado. Se trata de un conjunto amplio
de documentos que abarca desde el siglo XVI hasta el XX.
No obstante
hay algunas lagunas en la documentación de forma que no se conservan piezas
originales del siglo XV, ni tampoco del periodo comprendido entre 1581 y 1678.
Por lo que respecta al siglo XVI nos quedan algunos escritos sueltos, aunque
son escasos. Sobresale la trascripción del documento de fundación, realizada en
el año 1532, así como unas listas de hermanos, que aunque incompletas, sirven
para esbozar el extracto social variado que componía la cofradía de la Santa
Vera Cruz, donde figuraban desde personas de las familias más pudientes de
Andújar hasta otras de gremios diferentes. Entre los dedicados al curtido de la
piel y la confección de paños, muy numerosos en nuestra ciudad, se relacionan:
traperos, tejedores, cardadores, sastres, zapateros, zurradores, tintoreros,
curtidores, calceteros.... También hay fabricantes de armas o similares, como
polvoristas y espaderos. No faltan tampoco los extractos más humildes dedicados
al campo en general: arrieros, cabreros, hortelanos, ganaderos. Asimismo, había
caldereros, cantareros, albañiles, pintores, entalladores, canteros, herreros,
carpinteros, empedradores, aserradores, barberos, etc. Entre las personas de
más alto nivel social están muchos de los apellidos ilustres de la ciudad, como
Palomino, Serrano, Caño, Criado, Piédrola, Bago, Sirvente de Cárdenas, Castilla,
Valenzuela, Lara, Terrones, etc. Existieron igualmente algunas profesiones de
relevancia social, como fiscales, escribanos, regidores, así como algunos
clérigos.
Lamentablemente
no se conserva el listado de hermanas, aunque sabemos que existió pues así se
indica en una de las páginas que antecede al desglose conservado.
En conjunto,
el periodo mejor representado en el archivo es el que comprende desde 1678 hasta principios del siglo XX.
Es lógico que
no se conserven documentos del siglo XV. Su enorme antigüedad y el hecho de que
los principales se transcribieran posteriormente por mala conservación de los
originales hace que podamos explicar esta ausencia. La copia de documentos más
antiguos se inició ya en el siglo XVI y prosiguió durante el siglo XVII.
También parece
normal que la cofradía no generase mucha documentación en estos momentos
iniciales, en los que sus propiedades eran escasas y la vida activa se
restringiría en buena medida a poco más que la organización de la Estación de
Penitencia y el control de unas cuentas relativamente escasas. Es poco probable
igualmente que se procediese al inventario sistemático de los bienes.
En un cuadro
que conserva la cofradía de la Vera Cruz de Puente Genil se puede apreciar cómo
serían estas procesiones medievales, casi sin enseres y en muchas ocasiones con
una imagen de Jesús Crucificado más pequeña del natural o una simple cruz
portada sin paso.
Es justo este
aspecto otro a tener en cuenta cuando se caracteriza el archivo de la Cofradía
de la Vera Cruz de Andújar. Aparte de las pérdidas parciales sufridas por los
avatares de la Historia, la intensa documentación del Barroco, es fiel reflejo
de la no menos variada actividad de la cofradía en estas fechas. No en vano,
buena parte de la documentación son acuerdos, cuentas, edictos, inventarios,
copias de pleitos, etc., y éstos fueron más continuos y complejos cuanto más
vida tenía la cofradía y cuantas más cofradías existieron en Andújar y en la
diócesis de Jaén.
Aunque los
hubo, no todo fueron problemas, también existió mucha colaboración entre
cofradías. Es el caso de la Vera Cruz de Andújar con hermandades existentes en
el convento de San Francisco (Ánimas y la Venerable Orden Tercera entre otras),
pero también con otras de la ciudad, como la de los Dolores del Carmen, las
Angustias (llamada entonces de la Caridad), la Virgen de la Cabeza o la de la
Humildad del convento de Mínimas, hoy desaparecida y con la que estaba
hermanada.
Otro aspecto
importante fue la concienciación de tener una historia dilatada y la necesidad
de guardar los papeles que generaba la cofradía para argumentar tradiciones,
antigüedad, privilegios, escrituras, etc. Como hemos dicho, al comienzo de la
vida de la cofradía, las anotaciones debieron ser escasas y en todo caso,
pasado un tiempo, se prescindía de ellas. Con el crecimiento de la cofradía,
sin embargo, se fue cuidando este detalle, y se fue archivando casi todo, guardando con mimo e inusitado interés la
documentación, conscientes de su importancia.
Existieron por
otra parte, múltiples donaciones a la cofradía de parcelas rústicas, reliquias,
como la de San Ignacio Mártir o casas, la mayoría vía testamentaria. En el caso
de las fincas urbanas, éstas fueron “hipotecadas” mediante censo, para lo cual
era básico que la cofradía pudiese acreditar su propiedad. Se llegaron a
custodiar en su archivo hasta 24 escrituras de censos, entre ellos una viña en
el sitio del Batanejo, un olivar en los Rubiales y varias casas en las calles
Capones, Caldedueñas, Gabriel Zamora, Pablo Manrique, Quijada, Palomar, Santo
Domingo, Mesones, Velillos... Conforme la cofradía fue perdiendo la propiedad
de estos inmuebles se prescindió de estos documentos, no conservándose ninguno
a día de hoy, aunque sí aparece su relación en los inventarios de bienes.
Era frecuente
que estas casas contaran con un azulejo en el que se asignaba su propiedad, es
el caso de la antigua cofradía de la Vera Cruz de Córdoba, que poseía una casa
en la collación de San Lorenzo. La propiedad de la casa queda claramente
reflejada en la leyenda abreviada que muestra el azulejo en el que se puede
leer: “DE LA S.TA BERA CHRS”, que junto a la Cruz arbórea de color verde
representada esquemáticamente debe entenderse como: “De la Santa Vera Cruz
de Cristo” o “De la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Cristo”.
La
multiplicación de enseres, y la necesidad de un mayor número de bienes de
exorno para las imágenes, propia de la época barroca, también requirió su
desglose en los inventarios de bienes, asimismo era la mejor forma de garantizar
que dichas preseas no se perdiesen en los traspasos de poderes de unos
gobernadores a otros. Es el caso de unas potencias de plata del Cristo de la
Columna de comienzos del XVIII, que aún conserva la cofradía y que aparecen
reflejadas en los inventarios.
Poco a poco la
cofradía pasó de no tener prácticamente nada más que sus imágenes y pasos, a
tener capilla propia, retablo, enseres, casas, fincas, etc. Este proceso se
produjo con la inauguración del nuevo convento de San Francisco en el año 1585,
prolongándose durante los siglos XVII y XVIII. No cabe duda que esta transición
de la cofradía medieval a la barroca supuso un esfuerzo de los cofrades por
incrementar el control de lo que era intrínseco a la institución y derivado de
ello, de su archivo.
Los legados
testamentarios, a veces contradictorios con otros actos previos, los conflictos
con otras cofradías que no existían en el siglo XV en Andujar, los cambios de
sede por la ampliación de los conventos promovida por las órdenes y otras
cuestiones similares, llevaron necesariamente a generar documentos notariales y
a pleitear en diferentes instancias. En virtud de la demanda de documentación
que desde éstas se hacía, se fue valorando la salvaguarda de cuanta
documentación fuese de interés. En algunos casos se produjeron pleitos que
alcanzaron a las más altas instancias judiciales del momento en Andalucía, en
concreto la Real Chancillería de Granada.
La existencia
de una sede estable también ayudó a la conservación de la documentación. No en
vano en el convento de San Francisco de la actual Plaza Rivas Sabater tuvo la
cofradía su sede entre los años 1585 y 1937, más de 350 años, lo que hizo,
junto con los anteriores motivos, que sea justo de este periodo del que más
papeles se conserven. En este largo periodo tan sólo sufrió los vandálicos
actos de las tropas francesas en 1810, momento en el que se saqueó parte del
archivo, como veremos más adelante.
Falta la
documentación comprendida entre 1581 y 1678, ausencia que no puede atribuirse a
la casualidad. De hecho, en este periodo debieron realizarse las imágenes del
Cristo de la Columna, de San Juan Evangelista y de Jesús Nazareno. Algunas de
las “facturas” debieron figurar en el libro de cartas de pago que tuvo en el
siglo XVII la cofradía y hoy está en paradero desconocido. Ésta última se decía
que era de Montañés a partir de documentación conservada por la familia Sabater
(DOMÍNGUEZ, 1985, 103), que adquirió el convento después de la Desamortización.
También se encargaron en esta época ocho de los diez lienzos de ángeles con
instrumentos de la Pasión que ornaron la capilla, dos de los cuales pensamos
que fueron realizados por el insigne pintor Juan de Valdés Leal, y que se
conservan actualmente uno en el Banco de España en Madrid y otro en colección
particular (MORENO, 2007).
No se
conservan las cuatro bulas papales y la carta de hermandad con los
franciscanos. Sin embargo, su contenido, que en algún caso era genérico para
todas las hermandades de la Vera Cruz de España, ha podido ser deducido de los documentos
conservados por otras cofradías, como la de Sevilla, que sí guarda aún los
documentos originales. En la Crónica de la Provincia de Granada y referido a
nuestra cofradía se indica que “...Entre otras muchas Capillas deste Templo
están dos bien singulares. La primera de la Vera-Cruz, que goza de todas las
gracias, e Indulgencias, concedidas a todas las de esta advocación...” (DE
TORRES, 1683, 114). Queda patente así, con esta crónica del siglo XVII, que la
cofradía contaba con al menos una bula general para las cofradías de la Vera
Cruz de España.
Ha de ser la
Bula denominada Viva Vois Oráculo, emitida por Paulo III, el 7 de enero de 1536
a la cofradía de la Vera Cruz de Toledo, que más tarde extendería todos sus
privilegios al resto de corporaciones de Castilla y Andalucía, al igual que la
Carta de Hermandad que Juan Calvi, Ministro General de la Orden Franciscana,
concediera en Logroño a estas hermandades.
Otra de las
bulas era la de agregación a la archicofradía del Santo Cristo de San Marcelo
en Roma. Se conserva en el archivo de la confraternidad romana la relación de
las cofradías de todo el Mundo que se encuentran agregadas y la fecha en que
éstas se produjeron, figurando que la Cofradía de la Vera Cruz de Andújar lo
está desde el día 8 de Febrero de 1606. Los originales deben conservarse en el
Archivo Secreto Vaticano. Otras cofradías agregadas son las sevillanas del
Museo o la del Cristo de Burgos, la primera en 1684 y la segunda en 1693, así
como otras de Huelva, Málaga, Córdoba, siendo la de Andújar la única de la
provincia de Jaén. Este privilegio fue renovado por el Santo Padre Juan Pablo
II, cuya copia nuestra cofradía saca cada Domingo de Ramos dentro de un antiguo
tubo de hojalata, como antaño fue. El propio papa Santo besó a la imagen de
nuestra archicofradía en la basílica de San Pedro del Vaticano durante la
Jornada del Perdón en el año 2000.
Otra bula
queda anotada en el llamado Registro Lateranense, cuyo nombre deriva de la
Basílica romana de San Juan de Letrán. Fue otorgada a la cofradía de la Vera
Cruz de Andújar por el papa Clemente X con motivo del XIV Jubileo del Año
Santo. Este jubileo era celebrado por la cofradía el día 2 de Agosto (día de la
Virgen de los Ángeles) de cada año, figurando en los libros de cuentas del siglo
XVIII de la cofradía los gastos derivados de su festividad.
Fue
precisamente la centuria decimonónica una de las más complicadas y de las que
más debieron afectar a la conservación del archivo. Nada más comenzado el siglo
XIX se produjo la Guerra de la Independencia (1808-1812). La primera entrada
violenta de las tropas napoleónicas en Andújar tuvo lugar el 18 de junio de
1809, mientras que la segunda fue el 28 de enero de 1810 (MORENO, 1995, 55). En
esta segunda ocasión parte del archivo de la cofradía fue destruido. Así se
puso de manifiesto en el cabildo celebrado por la Junta de Gobierno de la
Cofradía de la Vera Cruz el día 14 de Junio de 1826: “... por la entrada de
las tropas frances el año de diez, como las gentes desampararon el
Pueblo, rompieron las puertas de las sacristías, robaron, y saquearon las
Yglesias, y se desaparecieron los papeles...” Justo en este momento, y por
el contenido del cabildo, debieron desaparecer entre otros documentos, tanto
las reglas primitivas aprobadas por el ordinario de Jaén (probablemente de
comienzos del siglo XVI), como la bula fundacional, otorgada por Martín V en el
año 1427.
Otro momento
trascendental debió producirse con motivo de la Desamortización del convento y
su posterior venta. Su consecuencia sobre el archivo de la cofradía fue ya
insinuada, como hemos dicho anteriormente, por Domínguez Cubero, aunque su
alcance se desconoce, sea como fuere, parte de los documentos se perdieron en
estos momentos, aunque quizás se conserven aún en distintos archivos particulares.
A nivel
arquitectónico se construyó la primera Plaza de Toros estable Andújar junto a
la iglesia y claustro del convento. La construcción de este coso taurino
explica que la actual Plaza de Abastos tenga planta circular, ya que cuando no
se celebraban festejos taurinos en los bajos del graderío estaban instalados
los puestos de venta. Se trata por ello de una singularidad cuyo origen es
anterior al actual edificio, y que deriva de la Desamortización de las huertas
del antiguo convento de San Francisco.
En el año
1937, durante la Guerra Civil, tuvo lugar un indiscriminado bombardeo de la
ciudad, cayeron muchos obuses, algunos de los cuales alcanzaron el antiguo
convento de San Francisco, sede de la cofradía de la Vera Cruz. En este caso es
posible que o bien las bombas no tocasen el lugar exacto en el que se
encontraba el archivo o bien que se hubiesen ocultado en la casa de algún
hermano para evitar su destrucción, ya que no nos consta que se produjese daño
alguno sobre el mencionado archivo.
Un dato
curioso del archivo, aparte de otros muchos, es la presencia de las denominadas
filigranas papeleras, o lo que es lo mismo, marcas de agua del papel, que se
pueden observar al trasluz. Hay una cierta variedad debido al tiempo prolongado
que abarcan los documentos. Algunas de las marcas son realmente
atractivas:
1.- Lugar de custodia del
Archivo durante el Barroco.
El archivo de
la cofradía se conservaba bajo llave en la sacristía de la capilla en el siglo
XVII. Durante el XVIII se guardó en la dependencia existente bajo el camarín
que cobijaba la imagen de Jesús Nazareno. En el siglo XIX se trasladó a la
antigua sacristía de la iglesia de San Francisco. Ya en el siglo XX es probable
que se conservase en algún domicilio particular. De hecho, en manos
particulares ha estado hasta el año 2012, año en el que fue devuelto a la
cofradía.
En el inventario del año 1721
se guardaba dentro de la habitación referida, en un “...caxon de madera con
su zerradura y llabe que sirbe para entrar los Referidos libros y papeles...”.
Este tipo de arcas de cofradías a veces estaban pintadas, como la de la
Hermandad de la Virgen de los Remedios de la Parroquia de San Lorenzo de
Córdoba:
El arca fue
realizada en el año 1697, es decir, en los momentos en los que también se
construyó la de la cofradía de la Vera Cruz de Andújar.
2.- Contenido histórico del
archivo.
El contenido
histórico del archivo lo conocemos principalmente a través del libro de
inventarios de bienes fechado en 1678 y que contiene estas relaciones de bienes
hasta principios del siglo XIX.
Su evolución
puede seguirse a través de estos inventarios, aunque en ellos no se detallaban
los libros de las escuadra, que habitualmente tenían al menos uno, en el que se
anotaban cuentas, cabildos, inventarios, etc., abriéndose uno nuevo cuando éste
se agotaba. Se conservan en la actualidad tres libros de este tipo: dos de la
escuadra de Jesús de la Columna y uno de la de Jesús Nazareno. Al menos ésta
última debió tener más de un libro, dado que el que se conserva es de misas,
sin que tengamos noticia del paradero del más que previsible libro o libros en
los que se anotaron cuentas, cabildos, reglas de la escuadra, entre los siglos
XVII y XIX. La mayoría de las escuadras, como tales, es decir, como hermandades
dependientes de una cofradía se fundaron en el siglo XVII, momento en el que
comenzaron a generar una documentación autónoma.
Es el mismo
caso que el de la Hermandad el Santo Sepulcro de Andújar, del que se conserva
un libro de cabildos y cuentas del año 1805, pero que copia otros documentos
anteriores en los que se indica que esta escuadra de la cofradía de la Soledad
se fundó el día 25 de Diciembre de 1684. En el mismo documento se relata
textualmente su pertenencia a la Cofradía de la Soledad: “...Nos los
hermanos de la Hermandad del Entierro de Christo, agregada a la Cofradía de nra
Sra de la Soledad sita en el Convento de nra Sra de la Victoria de esta ciudad
de Anduxar..”
En el año 1711 existían diez
libros de la Cofradía de la Vera Cruz:
2.- Un libro de cabildos del año
1678. (Es casi gemelo en portada al de inventarios). (En el archivo de la
cofradía).
3.- Un libro de asiento de
cofrades. (Probablemente se refiera a las listas de hermanos existentes, aunque
quizás hubiese otro del siglo XVII-XVIII, hoy perdido).
4.- Un libro de cuentas antiguo.
(Se desconoce su paradero).
5.- Un libro de inventarios
antiguo. (Se desconoce su paradero).
6.- Un libro de cuentas.
(Probablemente sea el conservado en el Archivo Diocesano de Jaén).
7.- Un libro de cartas de pago.
(Se desconoce su paradero).
8.- Un libro de cabildos muy
antiguo. (Se desconoce su paradero).
9.- Un libro donde se anotan las
demandas. (Se desconoce su paradero).
10.- El libro de inventarios del
año 1678. (En el archivo de la cofradía).
En 1744 ya eran 13 libros. La
relación se había incrementado con los siguientes:
1.- Otro libro de estatutos,
nuevo, forrado en raso verde (entre 1711 y 1721). (Probablemente destruido
durante la Guerra de la Independencia).
2.- Un libro de cabildos del año
1730. (En el archivo de la cofradía).
3.- Un libro de cuentas del año
1735. Donde también se anotaron a finales del siglo XVIII la narración de las
ejecuciones de varios condenados a muerte en Andújar y en los que la cofradía
participó junto con la de las Angustias en la alimentación de los presos y en
darles después cristiana sepultura. Era una obra asistencial habitual que hacía
la cofradía de la Vera Cruz desde el siglo XVI, de hecho la primera anotación
es del año 1581. (En el archivo de la cofradía).
Este libro
contiene numerosas anotaciones interesantes, como la que alude al pago al
retablista Juan del Castillo (sevillano y entroncado profesionalmente con la
familia de Pedro Roldán) con quien en 1739 se concertó el retablo de la capilla
de la Vera Cruz en el antiguo convento de San Francisco:
La obra de
este retablista ha comenzado a conocerse hace muy pocos años, gracias a algunos
documentos conservados en los archivos sevillanos. Sabemos que hizo obras en
Ceuta, Marchena, Carmona.... algunas de las cuales aún se conserva:
Otros:
·
Escrituras de censos: 24 escrituras de hipotecas
que pagaban a la cofradía varias personas por disfrutar de otras tantas
propiedades. (Probablemente destruidas).
·
Una escritura de venta de un corral para
ensanchar la capilla y sacristía. (Probablemente destruida).
·
Un pleito ganado a la cofradía de Jesús
Nazareno. (Probablemente destruida).
·
Una escritura de donación realizada por D.
Sebastián de Salas. (Probablemente destruida).
·
Una escritura de donación de la reliquia de San
Ignacio Mártir. (Probablemente destruida).
·
Una escritura de Concordia con el convento de
San Francisco. (En el archivo de la cofradía). En realidad son dos.
·
Un cañón de hojalata con cinco bulas y
privilegios. (Probablemente destruidos durante la Guerra de la Independencia).
En el siglo XIX
se incrementaron los libros al menos en los siguientes términos:
1.- Libro de cabildos del año
1815. (En el archivo de la cofradía).
2.- Libro de cabildos del año
1854. (En colección particular de Andújar).
En total y
hasta el siglo XIX la cofradía había tenido unos 15 libros, aunque en este
tiempo no se conservarían más de 13.
De ellos nos
restarían en la actualidad algunos documentos sueltos, ocho libros, más dos
copias de la concordia de San Francisco, ambas del año 1681, aunque el
original, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Jaén es del año
1579. Curiosamente ambas copias de la concordia son de un año después de que se
hiciese pública la peor epidemia de peste negra que ha sufrido Andújar, y
probablemente tenga que ver con la reclamación de derechos de propiedad de su
capilla por parte de la cofradía ante los frailes franciscanos, que quizás, por
temor al contagio, pidieran a la Vera Cruz cesaran por un tiempo los entierros
en su capilla, algo realmente humano y normal, aun cuando nuestra cofradía
considerase que era su derecho y que estaba dispuesta a pleitear para
garantizar también los derechos de los hermanos. Esta concordia tiene un aliado
inestimable en el antiguo plano que descubrió el historiador D. Jesús A.
Palomino y cuya copia conserva la cofradía.
A ello hay que
añadir un libro de cuentas de la cofradía custodiado en el Archivo Diocesano de
Jaén, en realidad un cuadernillo, que no sabemos si formó parte del libro de
cuentas del siglo XVII o eran unos documentos aparte.
En resumen, de
los 13 libros aproximadamente que conservaba la cofradía a mediados del siglo
XIX, se conservan 9. Siete en poder de la cofradía, uno en colección particular
y uno en el Archivo del Obispado de Jaén. Hace tiempo que nos dijeron existía
un libro antiguo de nuestra cofradía en colección particular de Baños de la
Encina, aunque no sabemos si quien nos lo dijo logró verlo.
Se conservan
igualmente tres libros más de las escuadras: dos de Jesús de la Columna y uno
más de la hermandad de Jesús Nazareno.
Por tanto, el
archivo que custodia actualmente la cofradía consta de diez libros y algunos
documentos sueltos que suponen aproximadamente entre el 40 y el 50% del archivo
generado por la cofradía de la Vera Cruz hasta el siglo XIX. Si tenemos en cuenta
los avatares que señalábamos al principio de este documento, queda claro que se
ha conservado una parte importante de la documentación, y desde luego es
crucial para conocer buena parte de la historia de la Cofradía.
Relación de documentos del
archivo de la cofradía de la Vera Cruz.
Son en total 17 documentos:
Concordias: 2 copias independientes de la Concordia de
San Francisco.
Concordia
con Santo Domingo (incluye documento de fundación).
Cabildos: Libros: 1678.
1730.
1815.
Otros: Cabildos sueltos siglo
XVIII.
Cabildos
sueltos siglo XVIII.
Cuentas: Libros: 1735.
Inventarios: Libros: 1678.
Libros de escuadras: Fundación y cabildos de la Columna 1697.
Cuentas de la Columna 1818.
Misas del Nazareno 1815.
Otros: Pleito de la Vera Cruz del siglo
XVIII.
Estatutos
Vera Cruz 1927.
Aparte está la
documentación posterior a la Guerra Civil de la Hermandad de Jesús de la
Columna, que consta de dos libros, algunos de los cuales revisten interés para
conocer, por ejemplo, que las dos imágenes que tuvo la cofradía entre 1944 y
1970 tras la destrucción de las antiguas durante la Guerra Civil, fueron
donadas por Dª Concha Mármol Trigo, viuda de Vallejo:
Entre ellos
destaca, en concreto, la donación de la imagen del Cristo de la Columna en el
año 1944, obra que fue realizada por el escultor Juan Blanco Pajares. El dato,
sin embargo, no ha sido fácil de obtener, y ha sido fruto de ciertas
coincidencias, ya que no figura en el citado archivo (en buena medida por
tratarse de una donación) y ha debido ser objeto de una investigación realizada
por la propia cofradía, incluso acudiendo a sus herederos, que lo verificaron y
nos mostraron fotografías de la imagen en su taller. Esta investigación tuvo
sus consecuencias a nivel de publicación en el propio boletín de la cofradía y
en la exposición Lignum Viride, celebrada en 2012 en la parroquia de San
Bartolomé:
Desde hace ya
más de veinte años la cofradía de la Santa Vera Cruz tiene un interés claro en
seguir desgranando su Historia, amplísima y rica. Es una labor lenta pero
efectiva, y que poco a poco va dando sus frutos, rellenando huecos de esta
dilatada trayectoria. Los resultados parciales se vienen publicando en el
boletín de la cofradía cada año, que además, se han colgado en la página de la
cofradía en formato pdf para su consulta general y se ha difundido a través de
congresos internacionales, como el de la Vera Cruz de Sevilla del año 1992, o
la revista Alto Guadalquivir.
Igualmente se
han expuesto parte de los documentos originales en la exposición mencionada con
antelación y celebrada en 2012. Desde entonces se han publicado más de 25
artículos en el blog de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, con más de 300
páginas en total y gran variedad de temas, desde iconografía a economía,
pasando también por el análisis de determinadas obras de interés, personajes
relevantes vinculados a nuestra cofradía... No sólo se han aportado datos de la
Vera Cruz, sino también de otras cofradías históricas como la Soledad, Pura y
Limpia de San Francisco, Nuestra Señora de la Concepción de la parroquia de San
Bartolomé o la Caridad (actual Angustias). En la actualidad están ultimándose
otra tanda de artículos que esperemos sean del interés de todos, versarán,
entre otros temas, sobre los entierros en las cofradías, los mártires
franciscanos de Japón, D. Alonso Criado de Castilla o la cofradía de los
Dolores del Carmen.
Pero en
nuestro afán por recuperar cuantos documentos sean de interés para el archivo
de la cofradía hemos tenido la dicha de encontrar documentos como este
fragmento de un cartel de toros de 1927, que se encontraba en el interior de
esta vara del Santísimo Cristo de la Columna y que al parecer debió disponerse
en su día para ajustar la holgura que había tomado el vástago de madera en el
que se embutió.
En otros
casos, nuestra corporación ha recibido donaciones de documentos franciscanos de
Andújar, como esta novena del año 1893 de la Venerable Orden Tercera de los
Capuchinos, única noticia conocida hasta
el momento de esta congregación.
O este
portfolio fotográfico de España dedicado a Andújar y fechado hacia 1920, que
contiene una variada serie de fotografías antiguas, incluida una del antiguo
convento de San Francisco.
Otro
más específico del entorno del antiguo convento de San Francisco es esta
factura del año 1892 del antiguo Café y Hotel la Perla, ya desaparecido, pero
que constituyó una de las instituciones hosteleras con mayor solera de nuestra
ciudad, y que demuestra cómo tras la desamortización los terrenos del antiguo
convento de San Francisco se convirtieron en el “centro de ocio” por excelencia
de Andújar. Allí estuvo el Teatro Olimpo (donde se celebraban los bailes de
carnaval), un casino, nuestra primera plaza de toros estable (anteriormente se
hacían en dos lugares: Plaza del Mercado y Corredera San Lázaro, ambas con
instalaciones efímeras), y el hotel-café la Perla. Se trata de un ejemplo de la
primera manifestación de arquitectura del ocio de Andújar, anterior, por
supuesto al protegido Cine Tívoli y que se nutría del foco de atracción diario
que suponía la existencia de la Plaza de Abastos.
A
todo ello hemos de añadir que nuestro archivo está vivo, se siguen incluyendo
documentos y dibujos originales de enorme interés como estos de José Carlos
Rubio Valverde: el primero un boceto de tulipa que no se llegó a ejecutar o el
proyecto de los faroles del paso de Jesús Nazareno, una realidad desde 1997.
Un
bellísimo documento gráfico es el proyecto del llamador del Pegaso del paso de
Jesús Nazareno, obra del orfebre Manuel Valera, que años más tarde haría la
corona de oro de la Santísima Virgen de la Cabeza.

También hay
otros proyectos no ejecutados, como el de gallardete del Santísimo Cristo de la
Columna de nuestro artista y paisano Pedro Palenciano Olivares, o estos dos
bocetos de potencias para la misma imagen de Manuel Luque.
Es justo esta
segunda parte, la catalogación de estos documentos más recientes, el trabajo
que nos ocupa en la actualidad. El archivo de una corporación viva como es la
Cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar no se agota en aquellos viejos
legajos, ha de continuar con nuestra Historia reciente, ya en muchos casos con
el concurso de los medios informáticos, tan presentes ya en nuestras vidas.
Es justo en
este aspecto donde alcanzan cotas elevadísimas nuestros medios informáticos:
blog, página web, twitter y facebook. A pesar de nuestra antigüedad como
cofradía, fuimos una de las cofradías más precoces en Andújar en comenzar a
potenciar estos medios. Han sido muchos nuestros hermanos que se han desvivido
por mantener sus contenidos, como community managers improvisados, y a día de
hoy, sin duda, es la cofradía de Andújar que, desde lo institucional, aporta
más contenidos divulgativos, con rigor histórico y con la seriedad a la que nos
obliga hacerlo desde la cofradía decana de la Diócesis de Jaén. Son contenidos
que equilibran lo histórico-artístico con la actualidad, la convivencia como
personas y cofrades con la vida cristiana, la formación y caridad con nuestro
proyectos... Un reflejo a fin de cuentas de nosotros mismos, de nuestras
dualidades, y de la riqueza que cobija una cofradía antiquísima, que está viva,
y sobrevive tras casi seiscientos años gracias a todos y cada uno de sus
hermanos.
No cabe duda
que este esfuerzo por mimar y difundir la historia de una de las cofradías
pasionistas más antiguas de Andalucía supone un reto y a la vez es orgullo de
nuestra ciudad de Andújar y su Semana Santa, cuyos orígenes son remotos pero
continúan en la actualidad con notable esfuerzo de todos los cofrades
andujareños por mantenerla y acrecentarla. A todos y cada uno ellos van
dedicadas estas letras, fundamentalmente porque este legado de Historia sigue
vivo hoy gracias a las personas que conforman cada una de nuestras cofradía.
En especial, no
podemos sino agradecer infinitamente a la familia andujareña que con mimo
custodió nuestro antiguo archivo durante tantos años, su grandeza, y nos lo
legó en el año 2012. Como decía San Francisco de Asís, nuestro maestro e
inspirador: “Que Dios os proteja y os guarde”, como vosotros habéis protegido y
guardado nuestra Historia.
La Historia de
nuestras cofradías era la Historia olvidada, una memoria cuyo destino parecía
ser estar encerrada en armarios y cajas. Era y es necesario “resucitarla” para
gloria de nuestra ciudad, pionera y referente en lo que atañe a cofradías en
toda Andalucía. Un orgullo que trabajaron otros que ya no están, pero que
debemos reivindicar por ellos, difundir y poner en valor los que seguimos aquí,
conscientes de ser herederos de un legado inmaterial simplemente
espectacular.
BIBLIOGRAFÍA.
DE TORRES, A. (1683): Chronica
de la Santa Provincia de Granada, de la regular observancia de N. Serafico
Padre San Francisco, Madrid, ed. Facsímil en 1984.
DOMÍNGUEZ CUBERO, J. (1985): Monumentalidad
religiosa de Andújar en la Modernidad, Jaén.
MORENO ALMENARA, M. (1995): “La Cofradía de
la Soledad y su Hermandad del Santo Sepulcro de Andújar durante el siglo XIX”, Rev.
Alto Guadalquivir, Especial Semana Santa Giennense, págs. 54-56.
MORENO ALMENARA, M. (2007): “Los
lienzos que decoraron la antigua capilla de la Vera Cruz de Andújar en el
convento de San Francisco de Asís”, Lignum Crucis nº 10, pags. 18-21.