Blog oficial de la Cofradía de la Santa Vera-Cruz de Andújar y Muy Antigua, Pontificia, Ilustre y Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Columna, Nuestro Padre Jesús Nazareno, María Santísima de los Dolores y San Juan Evangelista

martes, 19 de julio de 2016

EL ARCHIVO DE LA COFRADÍA DE LA SANTA VERA-CRUZ, DE ANDÚJAR

Maudilio Moreno Almenara
Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla
Archivero de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar

Introducción.
Resulta realmente milagroso que buena parte del archivo histórico de la cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar se haya conservado. Se trata de un conjunto amplio de documentos que abarca desde el siglo XVI hasta el XX.

 
No obstante hay algunas lagunas en la documentación de forma que no se conservan piezas originales del siglo XV, ni tampoco del periodo comprendido entre 1581 y 1678. Por lo que respecta al siglo XVI nos quedan algunos escritos sueltos, aunque son escasos. Sobresale la trascripción del documento de fundación, realizada en el año 1532, así como unas listas de hermanos, que aunque incompletas, sirven para esbozar el extracto social variado que componía la cofradía de la Santa Vera Cruz, donde figuraban desde personas de las familias más pudientes de Andújar hasta otras de gremios diferentes. Entre los dedicados al curtido de la piel y la confección de paños, muy numerosos en nuestra ciudad, se relacionan: traperos, tejedores, cardadores, sastres, zapateros, zurradores, tintoreros, curtidores, calceteros.... También hay fabricantes de armas o similares, como polvoristas y espaderos. No faltan tampoco los extractos más humildes dedicados al campo en general: arrieros, cabreros, hortelanos, ganaderos. Asimismo, había caldereros, cantareros, albañiles, pintores, entalladores, canteros, herreros, carpinteros, empedradores, aserradores, barberos, etc. Entre las personas de más alto nivel social están muchos de los apellidos ilustres de la ciudad, como Palomino, Serrano, Caño, Criado, Piédrola, Bago, Sirvente de Cárdenas, Castilla, Valenzuela, Lara, Terrones, etc. Existieron igualmente algunas profesiones de relevancia social, como fiscales, escribanos, regidores, así como algunos clérigos.
 
Lamentablemente no se conserva el listado de hermanas, aunque sabemos que existió pues así se indica en una de las páginas que antecede al desglose conservado.

 
En conjunto, el periodo mejor representado en el archivo es el que comprende  desde 1678 hasta principios del siglo XX.
 
Es lógico que no se conserven documentos del siglo XV. Su enorme antigüedad y el hecho de que los principales se transcribieran posteriormente por mala conservación de los originales hace que podamos explicar esta ausencia. La copia de documentos más antiguos se inició ya en el siglo XVI y prosiguió durante el siglo XVII.
 
También parece normal que la cofradía no generase mucha documentación en estos momentos iniciales, en los que sus propiedades eran escasas y la vida activa se restringiría en buena medida a poco más que la organización de la Estación de Penitencia y el control de unas cuentas relativamente escasas. Es poco probable igualmente que se procediese al inventario sistemático de los bienes.
 
En un cuadro que conserva la cofradía de la Vera Cruz de Puente Genil se puede apreciar cómo serían estas procesiones medievales, casi sin enseres y en muchas ocasiones con una imagen de Jesús Crucificado más pequeña del natural o una simple cruz portada sin paso.

 
Es justo este aspecto otro a tener en cuenta cuando se caracteriza el archivo de la Cofradía de la Vera Cruz de Andújar. Aparte de las pérdidas parciales sufridas por los avatares de la Historia, la intensa documentación del Barroco, es fiel reflejo de la no menos variada actividad de la cofradía en estas fechas. No en vano, buena parte de la documentación son acuerdos, cuentas, edictos, inventarios, copias de pleitos, etc., y éstos fueron más continuos y complejos cuanto más vida tenía la cofradía y cuantas más cofradías existieron en Andújar y en la diócesis de Jaén.
 
Aunque los hubo, no todo fueron problemas, también existió mucha colaboración entre cofradías. Es el caso de la Vera Cruz de Andújar con hermandades existentes en el convento de San Francisco (Ánimas y la Venerable Orden Tercera entre otras), pero también con otras de la ciudad, como la de los Dolores del Carmen, las Angustias (llamada entonces de la Caridad), la Virgen de la Cabeza o la de la Humildad del convento de Mínimas, hoy desaparecida y con la que estaba hermanada.

 
Otro aspecto importante fue la concienciación de tener una historia dilatada y la necesidad de guardar los papeles que generaba la cofradía para argumentar tradiciones, antigüedad, privilegios, escrituras, etc. Como hemos dicho, al comienzo de la vida de la cofradía, las anotaciones debieron ser escasas y en todo caso, pasado un tiempo, se prescindía de ellas. Con el crecimiento de la cofradía, sin embargo, se fue cuidando este detalle, y se fue archivando casi todo, guardando con mimo e inusitado interés la documentación, conscientes de su importancia.
 
Existieron por otra parte, múltiples donaciones a la cofradía de parcelas rústicas, reliquias, como la de San Ignacio Mártir o casas, la mayoría vía testamentaria. En el caso de las fincas urbanas, éstas fueron “hipotecadas” mediante censo, para lo cual era básico que la cofradía pudiese acreditar su propiedad. Se llegaron a custodiar en su archivo hasta 24 escrituras de censos, entre ellos una viña en el sitio del Batanejo, un olivar en los Rubiales y varias casas en las calles Capones, Caldedueñas, Gabriel Zamora, Pablo Manrique, Quijada, Palomar, Santo Domingo, Mesones, Velillos... Conforme la cofradía fue perdiendo la propiedad de estos inmuebles se prescindió de estos documentos, no conservándose ninguno a día de hoy, aunque sí aparece su relación en los inventarios de bienes.
 
Era frecuente que estas casas contaran con un azulejo en el que se asignaba su propiedad, es el caso de la antigua cofradía de la Vera Cruz de Córdoba, que poseía una casa en la collación de San Lorenzo. La propiedad de la casa queda claramente reflejada en la leyenda abreviada que muestra el azulejo en el que se puede leer: “DE LA S.TA BERA CHRS”, que junto a la Cruz arbórea de color verde representada esquemáticamente debe entenderse como: “De la Santa Vera Cruz de Cristo” o “De la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Cristo”.  

 
La multiplicación de enseres, y la necesidad de un mayor número de bienes de exorno para las imágenes, propia de la época barroca, también requirió su desglose en los inventarios de bienes, asimismo era la mejor forma de garantizar que dichas preseas no se perdiesen en los traspasos de poderes de unos gobernadores a otros. Es el caso de unas potencias de plata del Cristo de la Columna de comienzos del XVIII, que aún conserva la cofradía y que aparecen reflejadas en los inventarios.

 
Poco a poco la cofradía pasó de no tener prácticamente nada más que sus imágenes y pasos, a tener capilla propia, retablo, enseres, casas, fincas, etc. Este proceso se produjo con la inauguración del nuevo convento de San Francisco en el año 1585, prolongándose durante los siglos XVII y XVIII. No cabe duda que esta transición de la cofradía medieval a la barroca supuso un esfuerzo de los cofrades por incrementar el control de lo que era intrínseco a la institución y derivado de ello, de su archivo.
 
Los legados testamentarios, a veces contradictorios con otros actos previos, los conflictos con otras cofradías que no existían en el siglo XV en Andujar, los cambios de sede por la ampliación de los conventos promovida por las órdenes y otras cuestiones similares, llevaron necesariamente a generar documentos notariales y a pleitear en diferentes instancias. En virtud de la demanda de documentación que desde éstas se hacía, se fue valorando la salvaguarda de cuanta documentación fuese de interés. En algunos casos se produjeron pleitos que alcanzaron a las más altas instancias judiciales del momento en Andalucía, en concreto la Real Chancillería de Granada.

 
La existencia de una sede estable también ayudó a la conservación de la documentación. No en vano en el convento de San Francisco de la actual Plaza Rivas Sabater tuvo la cofradía su sede entre los años 1585 y 1937, más de 350 años, lo que hizo, junto con los anteriores motivos, que sea justo de este periodo del que más papeles se conserven. En este largo periodo tan sólo sufrió los vandálicos actos de las tropas francesas en 1810, momento en el que se saqueó parte del archivo, como veremos más adelante.

 
Falta la documentación comprendida entre 1581 y 1678, ausencia que no puede atribuirse a la casualidad. De hecho, en este periodo debieron realizarse las imágenes del Cristo de la Columna, de San Juan Evangelista y de Jesús Nazareno. Algunas de las “facturas” debieron figurar en el libro de cartas de pago que tuvo en el siglo XVII la cofradía y hoy está en paradero desconocido. Ésta última se decía que era de Montañés a partir de documentación conservada por la familia Sabater (DOMÍNGUEZ, 1985, 103), que adquirió el convento después de la Desamortización. También se encargaron en esta época ocho de los diez lienzos de ángeles con instrumentos de la Pasión que ornaron la capilla, dos de los cuales pensamos que fueron realizados por el insigne pintor Juan de Valdés Leal, y que se conservan actualmente uno en el Banco de España en Madrid y otro en colección particular (MORENO, 2007).         

 
No se conservan las cuatro bulas papales y la carta de hermandad con los franciscanos. Sin embargo, su contenido, que en algún caso era genérico para todas las hermandades de la Vera Cruz de España, ha podido ser deducido de los documentos conservados por otras cofradías, como la de Sevilla, que sí guarda aún los documentos originales. En la Crónica de la Provincia de Granada y referido a nuestra cofradía se indica que “...Entre otras muchas Capillas deste Templo están dos bien singulares. La primera de la Vera-Cruz, que goza de todas las gracias, e Indulgencias, concedidas a todas las de esta advocación...” (DE TORRES, 1683, 114). Queda patente así, con esta crónica del siglo XVII, que la cofradía contaba con al menos una bula general para las cofradías de la Vera Cruz de España. 
 
Ha de ser la Bula denominada Viva Vois Oráculo, emitida por Paulo III, el 7 de enero de 1536 a la cofradía de la Vera Cruz de Toledo, que más tarde extendería todos sus privilegios al resto de corporaciones de Castilla y Andalucía, al igual que la Carta de Hermandad que Juan Calvi, Ministro General de la Orden Franciscana, concediera en Logroño a estas hermandades.  

 
Otra de las bulas era la de agregación a la archicofradía del Santo Cristo de San Marcelo en Roma. Se conserva en el archivo de la confraternidad romana la relación de las cofradías de todo el Mundo que se encuentran agregadas y la fecha en que éstas se produjeron, figurando que la Cofradía de la Vera Cruz de Andújar lo está desde el día 8 de Febrero de 1606. Los originales deben conservarse en el Archivo Secreto Vaticano. Otras cofradías agregadas son las sevillanas del Museo o la del Cristo de Burgos, la primera en 1684 y la segunda en 1693, así como otras de Huelva, Málaga, Córdoba, siendo la de Andújar la única de la provincia de Jaén. Este privilegio fue renovado por el Santo Padre Juan Pablo II, cuya copia nuestra cofradía saca cada Domingo de Ramos dentro de un antiguo tubo de hojalata, como antaño fue. El propio papa Santo besó a la imagen de nuestra archicofradía en la basílica de San Pedro del Vaticano durante la Jornada del Perdón en el año 2000.

 
Otra bula queda anotada en el llamado Registro Lateranense, cuyo nombre deriva de la Basílica romana de San Juan de Letrán. Fue otorgada a la cofradía de la Vera Cruz de Andújar por el papa Clemente X con motivo del XIV Jubileo del Año Santo. Este jubileo era celebrado por la cofradía el día 2 de Agosto (día de la Virgen de los Ángeles) de cada año, figurando en los libros de cuentas del siglo XVIII de la cofradía los gastos derivados de su festividad. 

 
Fue precisamente la centuria decimonónica una de las más complicadas y de las que más debieron afectar a la conservación del archivo. Nada más comenzado el siglo XIX se produjo la Guerra de la Independencia (1808-1812). La primera entrada violenta de las tropas napoleónicas en Andújar tuvo lugar el 18 de junio de 1809, mientras que la segunda fue el 28 de enero de 1810 (MORENO, 1995, 55). En esta segunda ocasión parte del archivo de la cofradía fue destruido. Así se puso de manifiesto en el cabildo celebrado por la Junta de Gobierno de la Cofradía de la Vera Cruz el día 14 de Junio de 1826: “... por la entrada de las tropas frances el año de diez, como las gentes desampararon el Pueblo, rompieron las puertas de las sacristías, robaron, y saquearon las Yglesias, y se desaparecieron los papeles...” Justo en este momento, y por el contenido del cabildo, debieron desaparecer entre otros documentos, tanto las reglas primitivas aprobadas por el ordinario de Jaén (probablemente de comienzos del siglo XVI), como la bula fundacional, otorgada por Martín V en el año 1427.

 
Otro momento trascendental debió producirse con motivo de la Desamortización del convento y su posterior venta. Su consecuencia sobre el archivo de la cofradía fue ya insinuada, como hemos dicho anteriormente, por Domínguez Cubero, aunque su alcance se desconoce, sea como fuere, parte de los documentos se perdieron en estos momentos, aunque quizás se conserven aún en distintos archivos particulares.
 
A nivel arquitectónico se construyó la primera Plaza de Toros estable Andújar junto a la iglesia y claustro del convento. La construcción de este coso taurino explica que la actual Plaza de Abastos tenga planta circular, ya que cuando no se celebraban festejos taurinos en los bajos del graderío estaban instalados los puestos de venta. Se trata por ello de una singularidad cuyo origen es anterior al actual edificio, y que deriva de la Desamortización de las huertas del antiguo convento de San Francisco.

 
En el año 1937, durante la Guerra Civil, tuvo lugar un indiscriminado bombardeo de la ciudad, cayeron muchos obuses, algunos de los cuales alcanzaron el antiguo convento de San Francisco, sede de la cofradía de la Vera Cruz. En este caso es posible que o bien las bombas no tocasen el lugar exacto en el que se encontraba el archivo o bien que se hubiesen ocultado en la casa de algún hermano para evitar su destrucción, ya que no nos consta que se produjese daño alguno sobre el mencionado archivo. 

 
Un dato curioso del archivo, aparte de otros muchos, es la presencia de las denominadas filigranas papeleras, o lo que es lo mismo, marcas de agua del papel, que se pueden observar al trasluz. Hay una cierta variedad debido al tiempo prolongado que abarcan los documentos. Algunas de las marcas son realmente atractivas:      

 
1.- Lugar de custodia del Archivo durante el Barroco.

El archivo de la cofradía se conservaba bajo llave en la sacristía de la capilla en el siglo XVII. Durante el XVIII se guardó en la dependencia existente bajo el camarín que cobijaba la imagen de Jesús Nazareno. En el siglo XIX se trasladó a la antigua sacristía de la iglesia de San Francisco. Ya en el siglo XX es probable que se conservase en algún domicilio particular. De hecho, en manos particulares ha estado hasta el año 2012, año en el que fue devuelto a la cofradía.
 
En el inventario del año 1721 se guardaba dentro de la habitación referida, en un “...caxon de madera con su zerradura y llabe que sirbe para entrar los Referidos libros y papeles...”. Este tipo de arcas de cofradías a veces estaban pintadas, como la de la Hermandad de la Virgen de los Remedios de la Parroquia de San Lorenzo de Córdoba:

 
El arca fue realizada en el año 1697, es decir, en los momentos en los que también se construyó la de la cofradía de la Vera Cruz de Andújar.

 
2.- Contenido histórico del archivo.  

El contenido histórico del archivo lo conocemos principalmente a través del libro de inventarios de bienes fechado en 1678 y que contiene estas relaciones de bienes hasta principios del siglo XIX.

 
Su evolución puede seguirse a través de estos inventarios, aunque en ellos no se detallaban los libros de las escuadra, que habitualmente tenían al menos uno, en el que se anotaban cuentas, cabildos, inventarios, etc., abriéndose uno nuevo cuando éste se agotaba. Se conservan en la actualidad tres libros de este tipo: dos de la escuadra de Jesús de la Columna y uno de la de Jesús Nazareno. Al menos ésta última debió tener más de un libro, dado que el que se conserva es de misas, sin que tengamos noticia del paradero del más que previsible libro o libros en los que se anotaron cuentas, cabildos, reglas de la escuadra, entre los siglos XVII y XIX. La mayoría de las escuadras, como tales, es decir, como hermandades dependientes de una cofradía se fundaron en el siglo XVII, momento en el que comenzaron a generar una documentación autónoma.
 
Es el mismo caso que el de la Hermandad el Santo Sepulcro de Andújar, del que se conserva un libro de cabildos y cuentas del año 1805, pero que copia otros documentos anteriores en los que se indica que esta escuadra de la cofradía de la Soledad se fundó el día 25 de Diciembre de 1684. En el mismo documento se relata textualmente su pertenencia a la Cofradía de la Soledad: “...Nos los hermanos de la Hermandad del Entierro de Christo, agregada a la Cofradía de nra Sra de la Soledad sita en el Convento de nra Sra de la Victoria de esta ciudad de Anduxar..”  

En el año 1711 existían diez libros de la Cofradía de la Vera Cruz:

 1.- Uno de los estatutos de la cofradía con la aprobación del Señor Juez ordinario del obispado escrito en pergamino. Tenía 52 hojas. (Probablemente destruido durante la Guerra de la Independencia).

2.- Un libro de cabildos del año 1678. (Es casi gemelo en portada al de inventarios). (En el archivo de la cofradía). 

 
3.- Un libro de asiento de cofrades. (Probablemente se refiera a las listas de hermanos existentes, aunque quizás hubiese otro del siglo XVII-XVIII, hoy perdido).   

4.- Un libro de cuentas antiguo. (Se desconoce su paradero).
5.- Un libro de inventarios antiguo. (Se desconoce su paradero).
6.- Un libro de cuentas. (Probablemente sea el conservado en el Archivo Diocesano de Jaén).
7.- Un libro de cartas de pago. (Se desconoce su paradero).
8.- Un libro de cabildos muy antiguo. (Se desconoce su paradero).
9.- Un libro donde se anotan las demandas. (Se desconoce su paradero).
10.- El libro de inventarios del año 1678. (En el archivo de la cofradía).
 
En 1744 ya eran 13 libros. La relación se había incrementado con los siguientes 
1.- Otro libro de estatutos, nuevo, forrado en raso verde (entre 1711 y 1721). (Probablemente destruido durante la Guerra de la Independencia).
2.- Un libro de cabildos del año 1730. (En el archivo de la cofradía).
3.- Un libro de cuentas del año 1735. Donde también se anotaron a finales del siglo XVIII la narración de las ejecuciones de varios condenados a muerte en Andújar y en los que la cofradía participó junto con la de las Angustias en la alimentación de los presos y en darles después cristiana sepultura. Era una obra asistencial habitual que hacía la cofradía de la Vera Cruz desde el siglo XVI, de hecho la primera anotación es del año 1581. (En el archivo de la cofradía).   

 
Este libro contiene numerosas anotaciones interesantes, como la que alude al pago al retablista Juan del Castillo (sevillano y entroncado profesionalmente con la familia de Pedro Roldán) con quien en 1739 se concertó el retablo de la capilla de la Vera Cruz en el antiguo convento de San Francisco:

 
La obra de este retablista ha comenzado a conocerse hace muy pocos años, gracias a algunos documentos conservados en los archivos sevillanos. Sabemos que hizo obras en Ceuta, Marchena, Carmona.... algunas de las cuales aún se conserva:

    

Otros 
·        Escrituras de censos: 24 escrituras de hipotecas que pagaban a la cofradía varias personas por disfrutar de otras tantas propiedades. (Probablemente destruidas).
·        Una escritura de venta de un corral para ensanchar la capilla y sacristía. (Probablemente destruida).
·        Un pleito ganado a la cofradía de Jesús Nazareno. (Probablemente destruida).
·        Una escritura de donación realizada por D. Sebastián de Salas. (Probablemente destruida).
·        Una escritura de donación de la reliquia de San Ignacio Mártir. (Probablemente destruida).
·        Una escritura de Concordia con el convento de San Francisco. (En el archivo de la cofradía). En realidad son dos.
·        Un cañón de hojalata con cinco bulas y privilegios. (Probablemente destruidos durante la Guerra de la Independencia).  
En el siglo XIX se incrementaron los libros al menos en los siguientes términos:  
1.- Libro de cabildos del año 1815. (En el archivo de la cofradía).
2.- Libro de cabildos del año 1854. (En colección particular de Andújar). 
En total y hasta el siglo XIX la cofradía había tenido unos 15 libros, aunque en este tiempo no se conservarían más de 13.
 
De ellos nos restarían en la actualidad algunos documentos sueltos, ocho libros, más dos copias de la concordia de San Francisco, ambas del año 1681, aunque el original, conservado en el Archivo Histórico Provincial de Jaén es del año 1579. Curiosamente ambas copias de la concordia son de un año después de que se hiciese pública la peor epidemia de peste negra que ha sufrido Andújar, y probablemente tenga que ver con la reclamación de derechos de propiedad de su capilla por parte de la cofradía ante los frailes franciscanos, que quizás, por temor al contagio, pidieran a la Vera Cruz cesaran por un tiempo los entierros en su capilla, algo realmente humano y normal, aun cuando nuestra cofradía considerase que era su derecho y que estaba dispuesta a pleitear para garantizar también los derechos de los hermanos. Esta concordia tiene un aliado inestimable en el antiguo plano que descubrió el historiador D. Jesús A. Palomino y cuya copia conserva la cofradía.

 
A ello hay que añadir un libro de cuentas de la cofradía custodiado en el Archivo Diocesano de Jaén, en realidad un cuadernillo, que no sabemos si formó parte del libro de cuentas del siglo XVII o eran unos documentos aparte. 
 
En resumen, de los 13 libros aproximadamente que conservaba la cofradía a mediados del siglo XIX, se conservan 9. Siete en poder de la cofradía, uno en colección particular y uno en el Archivo del Obispado de Jaén. Hace tiempo que nos dijeron existía un libro antiguo de nuestra cofradía en colección particular de Baños de la Encina, aunque no sabemos si quien nos lo dijo logró verlo. 
 
Se conservan igualmente tres libros más de las escuadras: dos de Jesús de la Columna y uno más de la hermandad de Jesús Nazareno.
 
Por tanto, el archivo que custodia actualmente la cofradía consta de diez libros y algunos documentos sueltos que suponen aproximadamente entre el 40 y el 50% del archivo generado por la cofradía de la Vera Cruz hasta el siglo XIX. Si tenemos en cuenta los avatares que señalábamos al principio de este documento, queda claro que se ha conservado una parte importante de la documentación, y desde luego es crucial para conocer buena parte de la historia de la Cofradía.

Relación de documentos del archivo de la cofradía de la Vera Cruz.
Son en total 17 documentos:
Concordias:    2 copias independientes de la Concordia de San Francisco.
                        Concordia con Santo Domingo (incluye documento de fundación).
 

Cabildos:        Libros:             1678.
                                               1730.
                                               1815.  
Otros:  Cabildos sueltos siglo XVIII.
                                   Cabildos sueltos siglo XVIII.
Cuentas:         Libros:             1735.
Inventarios:    Libros:            1678.
Libros de escuadras:  Fundación y cabildos de la Columna 1697.
   Cuentas de la Columna 1818.
                                      Misas del Nazareno 1815.
 
Otros:             Pleito de la Vera Cruz del siglo XVIII.
                        Estatutos Vera Cruz 1927.      
 
   
Aparte está la documentación posterior a la Guerra Civil de la Hermandad de Jesús de la Columna, que consta de dos libros, algunos de los cuales revisten interés para conocer, por ejemplo, que las dos imágenes que tuvo la cofradía entre 1944 y 1970 tras la destrucción de las antiguas durante la Guerra Civil, fueron donadas por Dª Concha Mármol Trigo, viuda de Vallejo:

 
Entre ellos destaca, en concreto, la donación de la imagen del Cristo de la Columna en el año 1944, obra que fue realizada por el escultor Juan Blanco Pajares. El dato, sin embargo, no ha sido fácil de obtener, y ha sido fruto de ciertas coincidencias, ya que no figura en el citado archivo (en buena medida por tratarse de una donación) y ha debido ser objeto de una investigación realizada por la propia cofradía, incluso acudiendo a sus herederos, que lo verificaron y nos mostraron fotografías de la imagen en su taller. Esta investigación tuvo sus consecuencias a nivel de publicación en el propio boletín de la cofradía y en la exposición Lignum Viride, celebrada en 2012 en la parroquia de San Bartolomé:

 
Desde hace ya más de veinte años la cofradía de la Santa Vera Cruz tiene un interés claro en seguir desgranando su Historia, amplísima y rica. Es una labor lenta pero efectiva, y que poco a poco va dando sus frutos, rellenando huecos de esta dilatada trayectoria. Los resultados parciales se vienen publicando en el boletín de la cofradía cada año, que además, se han colgado en la página de la cofradía en formato pdf para su consulta general y se ha difundido a través de congresos internacionales, como el de la Vera Cruz de Sevilla del año 1992, o la revista Alto Guadalquivir.
 
Igualmente se han expuesto parte de los documentos originales en la exposición mencionada con antelación y celebrada en 2012. Desde entonces se han publicado más de 25 artículos en el blog de la Cofradía de la Santa Vera Cruz, con más de 300 páginas en total y gran variedad de temas, desde iconografía a economía, pasando también por el análisis de determinadas obras de interés, personajes relevantes vinculados a nuestra cofradía... No sólo se han aportado datos de la Vera Cruz, sino también de otras cofradías históricas como la Soledad, Pura y Limpia de San Francisco, Nuestra Señora de la Concepción de la parroquia de San Bartolomé o la Caridad (actual Angustias). En la actualidad están ultimándose otra tanda de artículos que esperemos sean del interés de todos, versarán, entre otros temas, sobre los entierros en las cofradías, los mártires franciscanos de Japón, D. Alonso Criado de Castilla o la cofradía de los Dolores del Carmen.
 
Pero en nuestro afán por recuperar cuantos documentos sean de interés para el archivo de la cofradía hemos tenido la dicha de encontrar documentos como este fragmento de un cartel de toros de 1927, que se encontraba en el interior de esta vara del Santísimo Cristo de la Columna y que al parecer debió disponerse en su día para ajustar la holgura que había tomado el vástago de madera en el que se embutió.

 
En otros casos, nuestra corporación ha recibido donaciones de documentos franciscanos de Andújar, como esta novena del año 1893 de la Venerable Orden Tercera de los Capuchinos, única noticia conocida  hasta el momento de esta congregación.

 
O este portfolio fotográfico de España dedicado a Andújar y fechado hacia 1920, que contiene una variada serie de fotografías antiguas, incluida una del antiguo convento de San Francisco.

 
Otro más específico del entorno del antiguo convento de San Francisco es esta factura del año 1892 del antiguo Café y Hotel la Perla, ya desaparecido, pero que constituyó una de las instituciones hosteleras con mayor solera de nuestra ciudad, y que demuestra cómo tras la desamortización los terrenos del antiguo convento de San Francisco se convirtieron en el “centro de ocio” por excelencia de Andújar. Allí estuvo el Teatro Olimpo (donde se celebraban los bailes de carnaval), un casino, nuestra primera plaza de toros estable (anteriormente se hacían en dos lugares: Plaza del Mercado y Corredera San Lázaro, ambas con instalaciones efímeras), y el hotel-café la Perla. Se trata de un ejemplo de la primera manifestación de arquitectura del ocio de Andújar, anterior, por supuesto al protegido Cine Tívoli y que se nutría del foco de atracción diario que suponía la existencia de la Plaza de Abastos.

 
A todo ello hemos de añadir que nuestro archivo está vivo, se siguen incluyendo documentos y dibujos originales de enorme interés como estos de José Carlos Rubio Valverde: el primero un boceto de tulipa que no se llegó a ejecutar o el proyecto de los faroles del paso de Jesús Nazareno, una realidad desde 1997.

 
Un bellísimo documento gráfico es el proyecto del llamador del Pegaso del paso de Jesús Nazareno, obra del orfebre Manuel Valera, que años más tarde haría la corona de oro de la Santísima Virgen de la Cabeza.

 
También hay otros proyectos no ejecutados, como el de gallardete del Santísimo Cristo de la Columna de nuestro artista y paisano Pedro Palenciano Olivares, o estos dos bocetos de potencias para la misma imagen de Manuel Luque.

 
Es justo esta segunda parte, la catalogación de estos documentos más recientes, el trabajo que nos ocupa en la actualidad. El archivo de una corporación viva como es la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Andújar no se agota en aquellos viejos legajos, ha de continuar con nuestra Historia reciente, ya en muchos casos con el concurso de los medios informáticos, tan presentes ya en nuestras vidas.
 
Es justo en este aspecto donde alcanzan cotas elevadísimas nuestros medios informáticos: blog, página web, twitter y facebook. A pesar de nuestra antigüedad como cofradía, fuimos una de las cofradías más precoces en Andújar en comenzar a potenciar estos medios. Han sido muchos nuestros hermanos que se han desvivido por mantener sus contenidos, como community managers improvisados, y a día de hoy, sin duda, es la cofradía de Andújar que, desde lo institucional, aporta más contenidos divulgativos, con rigor histórico y con la seriedad a la que nos obliga hacerlo desde la cofradía decana de la Diócesis de Jaén. Son contenidos que equilibran lo histórico-artístico con la actualidad, la convivencia como personas y cofrades con la vida cristiana, la formación y caridad con nuestro proyectos... Un reflejo a fin de cuentas de nosotros mismos, de nuestras dualidades, y de la riqueza que cobija una cofradía antiquísima, que está viva, y sobrevive tras casi seiscientos años gracias a todos y cada uno de sus hermanos.
 
No cabe duda que este esfuerzo por mimar y difundir la historia de una de las cofradías pasionistas más antiguas de Andalucía supone un reto y a la vez es orgullo de nuestra ciudad de Andújar y su Semana Santa, cuyos orígenes son remotos pero continúan en la actualidad con notable esfuerzo de todos los cofrades andujareños por mantenerla y acrecentarla. A todos y cada uno ellos van dedicadas estas letras, fundamentalmente porque este legado de Historia sigue vivo hoy gracias a las personas que conforman cada una de nuestras cofradía.
 
En especial, no podemos sino agradecer infinitamente a la familia andujareña que con mimo custodió nuestro antiguo archivo durante tantos años, su grandeza, y nos lo legó en el año 2012. Como decía San Francisco de Asís, nuestro maestro e inspirador: “Que Dios os proteja y os guarde”, como vosotros habéis protegido y guardado nuestra Historia.
 
La Historia de nuestras cofradías era la Historia olvidada, una memoria cuyo destino parecía ser estar encerrada en armarios y cajas. Era y es necesario “resucitarla” para gloria de nuestra ciudad, pionera y referente en lo que atañe a cofradías en toda Andalucía. Un orgullo que trabajaron otros que ya no están, pero que debemos reivindicar por ellos, difundir y poner en valor los que seguimos aquí, conscientes de ser herederos de un legado inmaterial simplemente espectacular.

 
BIBLIOGRAFÍA. 
 
DE TORRES, A. (1683): Chronica de la Santa Provincia de Granada, de la regular observancia de N. Serafico Padre San Francisco, Madrid, ed. Facsímil en 1984.
DOMÍNGUEZ CUBERO, J. (1985): Monumentalidad religiosa de Andújar en la Modernidad, Jaén.
MORENO ALMENARA, M. (1995): “La Cofradía de la Soledad y su Hermandad del Santo Sepulcro de Andújar durante el siglo XIX”, Rev. Alto Guadalquivir, Especial Semana Santa Giennense, págs. 54-56.
MORENO ALMENARA, M. (2007): “Los lienzos que decoraron la antigua capilla de la Vera Cruz de Andújar en el convento de San Francisco de Asís”, Lignum Crucis nº 10, pags. 18-21.

lunes, 23 de mayo de 2016

SOBRE UN PLEITO DE LA COFRADÍA DE LA TRANSFIXIÓN Y SOLEDAD DE LA MADRE DE DIOS, DE ANDÚJAR, POR DESAPARICIÓN DE CERA

Maudilio Moreno Almenara

Es la cofradía de la Soledad de nuestra ciudad la más antigua de esta advocación en Andalucía y la segunda cofradía de penitencia más veterana de Andújar. Entre las de gloría sólo le supera la Matriz de la Santísima Virgen de la Cabeza (con su especial significación), de tal modo que junto con la Vera Cruz,[1] que es la decana, suponen un trío de cofradías históricas únicas en el obispado de Jaén.

Su origen está íntimamente vinculado a la tempranísima fundación del convento de la Victoria de nuestra ciudad (26 de marzo de 1495), regentado por los frailes mínimos de San Francisco de Paula y segundo de España tras el de Málaga capital (1493).
 
 
Tanto en Andújar como en Jerez, se titularon cofradía de la Transfixión y Soledad de la Virgen María, y en ambos casos se instituyeron al amparo de los frailes mínimos de San Francisco de Paula. Ocurrió también en el caso del Puerto de Santa María o Madrid, ésta última fundada en 1565.
 
Sin embargo, en otros lugares las cofradías de la Soledad se formalizaron en los conventos de carmelitas, como son los casos de Écija, Granada o Sevilla. Más extraña resulta la sede de la cofradía de la Soledad de Córdoba, en el convento de la Merced, aunque la del Santo Sepulcro también radicaba en un convento carmelita, el de Puerta Nueva. Por tanto, y en general, nos encontramos con esta dicotomía: las cofradías de la Soledad fueron erigidas principalmente bien en los conventos de mínimos de San Francisco de Paula, bien en los cenobios del Carmen.
 
Fue bastante habitual que las imágenes de la Santísima Virgen existiesen con alguna antelación a la aprobación de sus primeras reglas. Es también el caso de Andújar “...con limosnas de las personas devotas sacaban en cada un año el mismo dia del Viernes Santo por la tarde la referida Sagrada Imagen en prozecion con el titulo de La sola...”.
 
 
Al parecer la imagen fue donada al convento por algún personaje del linaje Jurado y Quero, lo que supuso un litigio entre sus descendientes y la cofradía de la Soledad en el año 1732:  “....en la propiedad que de dicha Ymajen tubieron los autores Y aszendientes de mis partes quienes para su mayor luzimiento Y veneracion la Pusieron en el referido Conbento de la mia propiedad Y para su reconocimientto quedó a los referidos aszendientes y sus partes, Y a éstos el privilejio de que siempre que saliera en prozesion publica la referida Sagrada Ymajen abia de ser solo en hombros de los Cavalleros Jurados Y queros Con tanto rigor que ni aun los Religiossos de dicho Combento an tenido nunca ni tienen favor para alternar Con mis partes en llevar la referida Ymajen, ni en tomarla ni entrarla en su Capilla...”.
 
Sea como fuere, el día 9 de junio de 1554 se redactaron sus primeras reglas, aprobadas por el obispo D. Pedro Pacheco “...que se allan escritos en pergamino y de letra a la moda de molde en diez y seis fojas...” (FRÍAS, 1992, 52).
 
La fundación del convento, al igual que en Málaga se produjo en una ermita ya construida, cedida al efecto a los frailes mínimos para su instalación. En el caso de Málaga, la ermita elegida fue la de la Victoria, mientras que en el de Andújar fue la de Santa Elena, que poco después sería rebautizada también con el título de Nuestra Señora de la Victoria. La pequeña parcela se encontraba a las afueras, en el camino viejo al Santuario. Estaba precedida de unos álamos que daban frescura al lugar en los rigores del verano (PALOMINO, 2003, 229). Hasta el siglo XVII la cofradía no se trasladó al arrabal de San Bartolomé, lo hizo al altozano que hoy recibe el nombre de la Victoria, en honor de la dedicación que recibió, por segunda vez, el convento mínimo.
 
 
El proceso de traslado no está muy claro. En las actas capitulares del año 1622 se indica que “el provincial de los franciscanos (no se detalla si mínimos o de Asís) pidieron licencia y terrenos para edificar un convento de su orden, y la ciudad le señaló como más conveniente el de la ermita de San Sebastián” (TORRES, 1981, 65). No parece que aluda a los de Asís, pues éstos contaban ya en la población con un nuevo convento inaugurado en el año 1585, por lo que se deduciría que la solicitud era de los mínimos. En las mismas actas capitulares del año 1641 “se ordena arreglar el empedrado de las calles Judería y Soledad, ésta última en razón a que por ella han de pasar las procesiones de Semana Santa” (IBID., 1981, 103).

 
Esta última calle recibió su nombre por la imagen soleana, cabría pues deducir, que dada la concesión de terrenos y el título que ya ostentaba una calle de la población, el convento se habría trasladado ya en el año 1641. Sin embargo, en el año 1668 se realiza la donación de una capilla a doña Catalina Jiménez de Mestanza. En la escritura se indica: “...que la dicha doña Catalina de Mestança pidio a el dicho convento le diese una capilla en la iglesia de el nuevo convento que es está fabricando...” (PALOMINO, 2003, 230). Años más tarde, en 1675, Dª Catalina alude a este capilla, denominada de los Santos Mártires “...que es la colateral del lado del Evanxelio, junto a la capilla de Nuestra Señora de la Soledad...” (IBID., 2003, 231).  En resumen, que a mediados del siglo XVII los frailes mínimos se trasladaron desde la antigua ermita de Santa Elena, en el camino del Santuario, al nuevo del Altozano de la Victoria, y que su capilla principal, la de la Virgen de la Soledad, estaba ya edificada en el año 1675. Debió ser en esta segunda mitad del siglo XVII cuando la cofradía experimentó un gran crecimiento, pues su escuadra del Santo Sepulcro aprobó sus primeras reglas en 1681. Suponemos que a partir de ese año se celebraría la función del Descendimiento, es decir, bajar a Cristo de la cruz para depositarlo en la urna del Sepulcro.
 
La función del Descendimiento, que había comenzado en Sevilla en el año 1582, estaba ya implantada en otras poblaciones de la diócesis. Es el caso por ejemplo de Beas de Segura, ya que en 1620 el reputado escultor y retablista Sebastián de Solís se comprometía a hacer “para la cofradía de Nra. Sra. De la Soledad sita en la iglesia Mayor de la villa de Beas una hechura de un santo Xpo abisagrados los brazos para que se pueda fazer el deszendimiento...” (ULIERTE, 1986, 97). En el convento de las Agustinas de Medina del Campo se conserva un cuadro del siglo XVII que representa la forma en que se hacían las funciones del Descendimiento (FERNÁNDEZ, 2010, 11).

 
Sabemos con seguridad, por el edicto de 1758 del obispo Fr. Benito Marín, que la cofradía de la Soledad hacía esta función: “...El Governador de la cofradia de nuestra señora de la soledad, y entierro de Xpto sita en el combento y religiosos de San franco. de Paula tendrá en dha igl(esia) la funcion de el descendimiento la ha de tener concluida a las tres de la tarde...”
 
También conocemos otras particularidades de la cofradía soleana andujareña, como el hecho de que estaba hermanada desde la segunda mitad del siglo XVII con la de Jesús Nazareno del convento de trinitarios de San Eufrasio, conocida popularmente como “Señor de los señores”. Deja testimonio de este hecho un acuerdo de la cofradía de la Santa Vera Cruz del año 1699, que a similitud de aquellas se hermanó con la de la Humildad de las monjas mínimas: “...El dho Gobernador propuso a dha cofradia como bien sabe a estado hermanada con la Cofradia de la Umilldad de Xpto Y Respecto de que las cofradias de Jesus Nazareno de la Santisima trinidad Y la de Nuestra Señora de la Soledad de la Victoria estan hermanadas para Rezibirse una a otra con las banderas el Santo Xpto Y palio Y la Campanilla con diez Y ocho achas...”. Cuando se mencionan “hachas” se refiere a “hachas de cera”, es decir, cirios.

 
La imagen era llevada a comienzos del siglo XVIII por cuatro personas que recorrían con ella tramos previamente establecidos. Lo sabemos por un cabildo del día 28 de Marzo de 1706 “...Y para que saquen a nuestra Señora de la soledad de su Capilla asta la puerta de la Yglesia de este Convento, se nonbraron al señor Gobernador de la cofradia de Jesus nazareno Y al dicho Señor Governador de esta Cofradia Y a Don Manuel Cano Y Don Juan de padilla = Y para que lleven dicha Santa Ymaxen desde dicho sitio asta la Yglesia de Señor San Bartolomé, a los demas ofiziales que an sido Governadores desta Cofradia...”. Era pues un auténtico privilegio en dicha cofradía portar la imagen de la Virgen de la Soledad y estaba perfectamente protocolizada como hemos visto.
 
En la procesión, las velas eran de dos colores: blancas las del Santo Sepulcro, y negras las de la Soledad. Las túnicas de nazareno de la escuadra del Santo Sepulcro eran de color negro desde su fundación, al igual que las de la Soledad en la transición del siglo XVII al XVIII, pues en un cabildo del día 4 de abril de 1700 se indica que los cofrades han de ir  “...con sus túnica negras y alpargatas negras e velas negras...” (FRÍAS, 1992, 52). No debió ser así desde su fundación pues sabemos fue cofradía de sangre y éstas siempre vestían con hábito blanco. En estas fechas es normal que se hubiese cambiado el hábito nazareno, pues los sucesivos edictos de los obispos giennenses ya habían prohibido la costumbre de fustigarse en las procesiones y el color blanco en el hábito nazareno.

 
Los colores blanco y negro fueron los habituales en el vestir de las imágenes de la Soledad, y fueron también los típicos de la cofradía soleana andujareña.
 
Por un cabildo del día 4 de abril del año 1700 sabemos que la cofradía tenía cinco escuadras: San Juan Evangelista, Santa Cruz, Santo Sepulcro, San Francisco de Paula y Nuestra Señora de la Soledad: “...Y siendo el dia quatro del mes de Abril del año pasado de Mill y seteztos la dha Cofradia estando en dho Conbento Con asistenzia de Fray Juan de Serrera Su corrector zelevro zierto cabildo pr Ante lucas Garcias de soto Maº. notario Por el que consta la disposizon de la procesion de penytenzia de dho año. Y segun ellos se hizieron A sus Oficiales diferentes repartimientos de sus operaziones en esta manera= la primera bandera para Dn Ant. Cavello y sus conpañeros Man. diaz y Dn Migl de rruedas Y Thomas rrodriguez= La segunda Bandera A Joseph de cordova, Juan Mtnez Y pedro de lomas = el santo Xripto A Dn Man. Caro, Dn Juan de padilla y Dn Franco. deortega = la esquadra de la santa Cruz se encargo A sus ofiziales = la de P. San fran. de Paula Y el santo Sepulcro A los ofiziales de ellas = el santo Sepulcro y Baras del palio A Juan Mtnez Alcaide y demas sazerdotes= El primer tanbor A Juan Caro y sus conpañeros= el segundo A Juan teodoro Y sus conpañeros = Los Angeles Y sibilas A Dn Gabriel de Cordoba Su Governador= la esquadra de el Señor San Juan A sus ofiziales = la esquadra de ntra. Señora A dho Gobernador...

 
Sabemos que debió tener en el convento de frailes mínimos al menos tres altares: el de la Santa Cruz, conocido por el testamento de Martín de Encinas, que desea ser sepultado en la Victoria, en la capilla de la Santa Cruz, por ser hermano de dicha hermandad. (PALOMINO, 2003, 238). El de San Juan Evangelista, y otro, que sería el principal, donde debió estar la Virgen de la Soledad y el Santo Sepulcro, en una composición semejante a otras como ésta de Granada.

 
El retablo barroco se conservó hasta la Guerra Civil, pues a pesar de su mal estado, se trasladó desde el convento de mínimos en el año 1812 a la parroquia de San Bartolomé. Las tropas francesas habían desvencijado la urna, rotos cristales... por lo que fue necesario emplear más de 500 reales en su restauración (MORENO, 1995, 56).
 
Aunque la imagen desapareció en la Guerra Civil se conservan algunos bienes antiguos, entre ellos una diadema (FRÍAS, 1992, 52), que curiosamente vemos en esta fotografía en dos imágenes distintas: la Soledad de San Bartolomé y la Soledad de la cofradía de la Humildad de las mínimas, posiblemente prestada en este segundo caso:

 
Igualmente se conservaba hace años en posesión de la familia Bellido un medallón de plata con la imagen de la Soledad. Debió pertenecer a algún gallardete o bandera. La imagen está representada de rodillas y con las manos juntas en señal de oración, semejante a las fotografías que de la Soledad se conservan:

 
La imagen, aunque retocada a lo largo del siglo XVII guardaba todo el aire del siglo anterior, en que sería realizada. En concreto en el año 1634, se gastaron: “...54 reales de aderezar el rostro y manos de ntra. Señora de la soledad...”. Esta escasa cantidad indica que sólo se trató de una pequeña restauración. Con la cabeza inclinada, rostro ovalado, barbilla prominente, boca cerrada, nariz recta, mirada baja... guardaba una enorme similitud con la Virgen de la Soledad de Madrid, salida de la gubia de Gaspar Becerra, escultor giennense a la que también se podría atribuir, por estilo, la hechura de la de Andújar. En esta fotografía comparativa vemos estas concomitancias, debiendo considerar que la Soledad de Andújar llevaba pestañas postizas.

 
Tras esta larga introducción, nos centraremos en el objeto de este artículo, que no es otro que un pleito que encontramos en el archivo de la Real Chancillería de Granada. Es de los años 1741-1742 y el asunto que originó en litigio fue la sustracción del arca de la cofradía de una cantidad de cera nueva, en concreto 144 libras, que al parecer retiró el fiscal de la escuadra del Santo Sepulcro, Manuel de los Santos Torres, y que a su vez vendió al maestro cerero Paulo o Pablo González como si fuese vieja, es decir, a mitad de precio. Se trata de una cantidad importante, pues cada libra equivalía a unos 460 gramos, ascendiendo el total a algo más de unos 66 kilos.
 
La cera, era por aquel entonces un producto relativamente caro, de tal modo, que el menoscabo económico producido fue de cierto alcance. Más sangrante debió ser que el presunto infractor gozaba de la confianza de la junta de gobernación de la cofradía y que su mala acción aprovechó tal circunstancia.

 
Según se deja entrever en el citado pleito, tanto el fiscal de la cofradía como el maestro cerero, pudieron estar de acuerdo en la operación, de tal modo que a éste último se le acusaba de complicidad. ....Y porque asimismo Paulo González Mto de Cerero esta igualmente obligado a pagar las dhas ciento quarenta y quatro libras de cera no solo por el dolo y mala fee con q. se presume las compró, sino y tambien por averlas pagado quasi a la mitad del justo precio que valian, pruebase lo primero del mismo harto justificado de los autos de averle dicho a Manl de los Santos uno de los dhos fiscales, y quien sustrajo la cera, q. se la vendiese, y que para disimular la falta y q. no se conociesse caso que saliese la procession le prestaria lo q. hubiesse menester pª el gasto deellas, convenciéndose a mejores leies, de la declaracion del dho Paulo Gonzalez, pues simulada, y cautelosamente afirma que no ha comprado cera alguna a el Manl de los Santos Torres, y ni a su Muger, y despues dice que lo tiene y ha tenido por persona legitima pª poder vender dha cera...
 
No cabe duda que el cerero se contradecía, pues por un lado decía que el fiscal de la cofradía no le había vendido cera alguna, pero a la vez, lo consideraba facultado para ello. De esto derivaba la cofradía de la Soledad la mala fe del cerero “...lo regulado se prueba desp(ués). siendo como era nueba y fresca, y no de mediano (reciclada), como quiere suponer, labrada y fabricada, por el mismo Paulo González, es consiguiente y forzoso que avia de conocer el intrínseco valor deellas...” Por tanto, y a partir de estos párrafos queda claro que la operación consistió en el denominado “renuevo” de cera, es decir, una operación habitual por la cual se vendía la cera sobrante para mitigar el valor de la nueva. El problema en este caso es que lo que se vendieron fueron cirios nuevos haciéndolos pasar por cirios usados, y necesariamente lo debieron hacer de mala fe, pues los cirios (que estaban nuevos) habían sido fabricados por el mismo cerero al que unos meses más tarde se le vendían como usados. Dejándose clara en el pleito la complicidad entre el cerero y los dos fiscales de la cofradía.

 
En cuanto a la diferencia de precio entre la cera vieja y la nueva es la que sigue: “...Y porqe no es digno de aprecio ni debe estimarse pª la esculpacion del referido Pablo Gonzalez la assertiva de los testigos de su probanza; pues estos afirman qe el precio comun dela cera vieja con sebo o horruras a causa de la quiebra y desperdicios qe tiene, goza el precio de quatro Reales; mas no la cera en hachas nuebas, unas, y otras quasi no principiadas a gastar, y la cera en pan, como es la qe tenia dha hermdad, porqe esta cera assi siempre se reputa nueba, y sin desperdicio, lo qe no pudo ignorar como maestro en dho oficio el mencionado Pablo Gonzalez, y qe su justo comun precio era de siete a ocho Reales....” El resultado es que la cantidad por la que la cofradía se veía afectada era algo más de 500 reales, un montante relevante pues sabemos que por estas fechas el sueldo de un peón de albañil era de unos dos reales y medio por día.

 
Entre los años 1746 y 1748 la cofradía de la Vera Cruz gastó en cera un total de algo más de 722 reales en 110 libras de cera: “...Yt. es data setezos veinte y dos rs y diez y siete mrs. deel importe de ziento y diez livras de zera que se an comprado en los dos as de esta qta...” Esta anotación sirve para calcular el gasto anual de cera, que ascendía aproximadamente a unos 360 reales. La cera se utilizaba mucho más que ahora, pues no existía la luz eléctrica, de tal modo que en cualquier acto que la cofradía organizase la cera estaba presente. Los cirios que se sacaban en la procesión de Semana Santa sabemos que eran de cuatro libras según la regla 9ª de la escuadra del Santísimo Cristo de la Columna de 1697 “...y çera para quarenta Achas de a quatro libras..”, es decir, de un poco menos de dos kilos de peso.
 
Sobre el valor otorgado a la cera, valga como ejemplo esta anotación en el inventario del año 1713 en la cofradía de la Vera Cruz, con motivo del traspaso de poderes entre el gobernador saliente D. Francisco de Rumayor y el entrante Pedro Martín del Castillo: “...Assimesmo se le entregan Al dho Pedro Martín del Castillo nuebo Governador Duzientas Libras de zera hachas Belas y Pan que se an pessado Con su assistenzia y del dho Dn franco de rrumayor alcalde Las quales con assitenzia de mi el no se metieron y enzerraron en el Arca que esta en dha sacristía con quatro llabes que las dos de ellas tomó el dho Pedro Martín como tal Governador y las otras dos el dho D. Franco Rumayor como tal Alcalde...”. En otra anotación, también de la Vera Cruz se expresa: “...Un arca Grande Assida A la pared en dha sacristía que aze Poyo en ella Con su llave (en realidad cuatro) Y en dha arca ziento y Dos libras de zera en Achas Velas y en pan...”.

 
Vemos pues que la cera sobrante se guardaba en un arcón y se pesaba ante el secretario/notario de la cofradía para que se levantara acta. El arca estaba en la sacristía de la capilla de la cofradía de la Vera Cruz y como hemos comprobado tenía cuatro llaves, que se repartían: dos para el gobernador y dos para el alcalde de la cofradía.
 
El arca de cera de la cofradía de la Soledad desconocemos si estaba también en dependencias anexas a su capilla en los Mínimos, pero sí es seguro que tenía dos llaves: “...porque el arca en que se Custodia la zera de dha Cofradia solo tiene dos llaves Las que paran en poder la una del fiscal y la otra en el del Alcalde...”. Al parecer en la sustracción participaron los dos fiscales del Santo Sepulcro Manuel de los Santos Torres como Francisco de Morales, el primero para “socorrerse”, y el segundo por haber sacado 33 libras de “...las arcas de dha hermdad con el pretesto de debérselas...”.
 
En primera instancia Manuel de los Santos fue condenado en Andújar, ingresando en la cárcel. Deja testimonio de este asunto el hecho de que el cerero Pablo González fue a visitarlo a la cárcel, y al parecer algunos más se enteraron de la conversación que tuvieron ambos, en la que el primero recriminó al segundo haber manifestado que él le había vendido la cera: “...no siendo de menos consideración lo qe afirman Juan Sánchez, Martín de Quero y Lucas de Segovia Alcalde y pressos en la carcel de dha Ciudad, pues dicen que estando presso el Manuel de los Santos fue a verle el referido Pablo González, en entre otras muchas cosas qe passaron este le dixo q. aunq. fuesse cierto, q. le avia vendido la cera tenia poca necessidad de averlo assi declarado...”. Una vez la causa terminó en recurso elevado a la Chancillería de Granada el testimonio del alcalde y los presos de la cárcel fue en contra del acusado.

 
Finalmente los fiscales fueron condenados tanto al reintegro de la cera como a las costas del pleito, unos 825 reales más.
 
La cera, como hemos visto era un bien muy preciado en nuestras cofradías, y su custodia no era una cuestión menor, sino todo lo contrario, era algo realmente serio. En las reglas de la escuadra de Jesús de la Columna de la Cofradía de la Vera Cruz del año 1697, se indica en la segunda: “....Yten q. sea de pesar la çera, Al tiempo que se quiera labrar para la proçesion del Juebes Santo para que la merma que ubiere abido asi en la proçesion del Juebes Santo anteçedente como en los hentierros A que aia debido asistir dicha esquadra se prorratee dho gasto de mas çera entre todos los ofiçiales de dha esquadra pagando cada uno lo que tocase...”
 
Igualmente en las Reglas del año 1681 de la escuadra del Santo Sepulcro de la Cofradía de la Soledad, conformada sólo por 72 hermanos a imitación de los discípulos de Cristo, se recogía en la regla 7ª que la escuadra debería tener en propiedad 36 cirios y los otros 36 restantes sería aportados por la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. La nº 13 también incidía en la cera, en esta ocasión de la previsión y el pago de cera de cada año. En las Carnestolendas se comprobaba la que faltaba, reemplazándose y pagando los costes a partes iguales entre los hermanos.

 
Por tanto, la cera era esencial en el desarrollo normal de cualquier cofradía, y en el caso particular de la Cofradía de la Soledad, los costes de la falta de cera habían de ser pagados a partes iguales por los hermanos, de ahí que su gobernador, Andrés Salido, al detectar el robo, se viese obligado a denunciarlo. 

BIBLIOGRAFÍA.

FERNÁNDEZ GONZÁLEZ, R. (2010): Sistemas de articulación en Cristos del Descendimiento, Master en Conservación y Restauración de Bienes Culturales.

FRÍAS MARÍN, R. (1992): “La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Andújar: Datos para su historia”, Rev. Alto Guadalquivir, Especial Semana Santa Giennense, pág. 52.

MORENO ALMENARA, M. (1995): “La Cofradía de la Soledad y su Hermandad del Santo Sepulcro de Andújar durante el siglo XIX”, Rev. Alto Guadalquivir, Especial Semana Santa Giennense, págs. 54-56.

PALOMINO LEÓN, J. A. (2003): Ermitas, Capillas y Oratorios de Andújar y su término, Jaén.

ROMERO DE TORRES, J. L. (2012): “La condesa de Ureña y la iconografía de la Virgen de la Soledad de los frailes mínimos (I)”, Cuadernos de los Amigos de los Museos de Osuna, nº 14, págs. 55-62.

TORRES LAGUNA, C. (1981): Andújar a través de sus actas capitulares, Jaén.

ULIERTE VÁZQUEZ, Mª L. (1986): El retablo en Jáen (1580-1800), Jaén.


DOCUMENTACIÓN.

Pleito entre Manuel de Morales y Manuel de los Santos, fiscales de la escuadra del Santo Sepulcro y de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Andújar con Andrés Salido; sobre restitución de cera”.

Catálogo de Pleitos de la Real Audiencia y Chancillería de Granada. Caja: 2831, Pieza 8.



[1] Ortega Sagrista, gran investigador de las cofradías de la provincia de Jaén, daba por la más antigua de la diócesis a la Cofradía de la Vera Cruz de Baeza, en el año 1540, cuando aún se desconocía la fecha de fundación de la cofradía de la Vera Cruz de Andújar.